Como castigar a tu compañero de piso

Son como las parejas: o eliges bien o pegas la vuelta, como Pimpinela. No hay más que decir. Los peores son los que no friegan, los que se drogan y aquellos que no limpian la cacaza cuando van al baño. Sí, señores, los amigos de los frenazos en la sopera del aseo. Creerán que la escobilla con forma de fresita de Ikea está ahí ornamentando.

8 de enero de 2014

Como castigar a tu compañero de piso
Big Bang Theory, una de las series de moda.

Si habéis compartido piso, sabéis de lo que os hablo. Cuando llegas te ponen buena cara y te dicen lo bien que se lo pasan haciendo el horario de limpieza, y sí que se lo pasan sí, pero por la base madre de los huevos, que los tienen pentagonales. Los compadres caseros no entienden de géneros, tan gorrinas son ellas, como ellos. Y si vives con una pareja. ¡Cuerpo a tierra! Porque ellos tienen confianza y harán guerras gaseoductas en el salón, en tu presencia. Sí, babies, séeeee. Manta en mano, sube y baja, airea y tapa. Las fiestas zorrúpedas para la intimidad, malditos beltranejos.

¡Ah! Y los lañas, los que no te prestan ni un diente de ajo, ni una lata de atún, ni un poco de leche. Estos deberían extinguirse de la tierra, como los mamuts, pero es imposible. Siguen vivos, al menos hasta que me invente una buena manera de hacer que sufran y pidan clemencia. Podemos ofrecernos a hacer la comida durante una semana y cocinar todo podrido. La receta estrella: unos conejos con "tomatosis" (los de campo sabréis que es esto, los que no, pues os buscáis las habichuelas) salpimentados. Exquisitos y radioactivos.

He vivido con todo tipo de gente y tan gorrinas son ellas, como ellos. La mierda no entiende de género. Se pudre un tomate, allí se queda durante años, da igual que estés de viaje en Siberia, nadie lo tirará por tí. Ni aunque huela como una ardilla muerta, ni aunque un tifus asole vuestro hogar. Ni aunque una manada de hipopótamos amenacen con comerles la vejiga sin matarles antes. ¡El tomate oliendo a mierda estará ahí!

¡Ay torpes de la vida! ¡Pencos sociales! Este mensaje va para los novatos, para los que acabáis de salir de casa. ¡¡Las cosas cuestan dinero, casposos!! No es como en la casa de tu madre donde todo estaba en su lugar gratis, puesto casi por arte y magia del ayuntamiento. El papel del culete se paga, el gel también y ¡Tachán! la calefacción también se paga, desinformado vital. No la pongas solamente para ducharte cinco minutos por la mañana, ni la enchufes las 24 horas porque al presidente de Iberdrola le encanta el rollo de sacarnos las entrañas por la energía. Tú también le puedes echar la culpa a las tasas del Gobierno, pero a mi no me engañas, si quieres poner la calefacción hasta que se te sequen las retinas te compras un soplete. ¡Y lo pagas tú! Maldito perro gastón. 

La solución pasa por amenazar con llamar a una panda de yonkis para que vivan en su habitación en sus próximas vacaciones. Que se coman sus existencias y se depilen con sus cuchillas de afeitar. O meter a unos okupas, esos no se van ni pa' Dios. He pensado en poner "Tabasco" en el el papel higiénico o en los salvaslip, pero puede que os denuncien, no lo probéis.

Poner KH7 en el champú o untar el cepillo de dientes con la meada del perro de la vecina Doña Flora. Echarle mocos en su comida abierta, poner unos pelos en sus cereales. Poner orugas en el almohada o guardar los pelos que deja en la bañera hasta que puedas hacer un gato a tamaño real. ¿Os parece asqueroso? Más asqueroso es robar.