En Navidad, guerra a los excesos sin perder la educación

Después de las cañitas y el relax de tu olvidado verano, te sometiste a espartanas dietas hipocalóricas para mantener el flotador a raya, hiciste un escollo a la VISA para obsequiarte con masajes tonificantes o cosmética "high tech", sudaste la gota gorda en el gimnasio y eliminaste tu sobrante a base de suplementos quema-grasa, diuréticos o laxantes. Total..... ¿para qué?.

27 de diciembre de 2013

En Navidad, guerra a los excesos sin perder la educación
Llegan las fiestas navideñas y volverás a los excesos gastronómicos y sociales.

Llegan las fiestas navideñas y volverás a los excesos gastronómicos y sociales. No le vas a decir a tu pareja que no le acompañas a la cena de la empresa ni negarte a volver a ver a la mujer de su jefe que, para lucir sus joyas, pretende cenar en el Palace aunque siga masticando como si formara parte de una piara.

Tampoco le vas a decir a tu suegra que no vas a su casa en Nochebuena aunque el niño tenga cuarenta de fiebre y... seguro que tu nuera, que está muy al día, ha decidido este año armonizar la cena sólo con champán Jacquesson Cristal o Bollinger, ya que, como casi siempre, pagas tú.

Y como piensas que la buena educación ante todo, seguirás sin decirle a tu cuñado que no te quite tu pan, que el suyo lo tiene a su izquierda, que no le dé voces al camarero y que ¡por favor!, su señora no recorra toda la mesa haciendo chin-chin con el resto de invitados.

La novia de tu hijo, se sentará sin permiso en tu sillón que es sólo tuyo el resto del año y como el año pasado, tu amiga le montará de nuevo el numerito al marido porque al bailar contigo una pieza de más, lo hace con cara de cordero "degollao".

Así que puestos a mantener el tipo, volverás a abandonarte a tu suerte y a ponerte como el kiko desde las entradas - si se basan en jamón ibérico, ostras y gambas de Huelva mucho mejor; que estas delicatessen no engordan- hasta los postres. Olvídate de las angulas si no perteneces al mundo de los elegidos y ponte a recordar aquellos buenos tiempos casi del Neolítico.

Te entregarás a la mesa navideña de forma desesperada como si de un ansiolítico se tratara, es tu mecanismo de escape que te aleja de sentimientos negativos y te ayuda a tu control mental. Y para hacer patria, beberás cavas de La Rioja, de Cataluña, de Valencia o Extremadura y si no, sidra, que es todo muy español.

Mi recomendación es que para buscar tu paz interior, disfrutes de esos blancos maravillosos de Rías Baixas que te acerquen al mar con la imaginación y te impregnen de pensamientos positivos y busca un tinto mineral, goloso y carnoso que te acompañe al final del plato principal y te dé el sosiego necesario hasta llegar a los postres.

Si con esto no lo consigues, pídele a los Reyes Magos una semana en la "Buchinger" para restablecer tu estabilidad emocional. Si no te lo conceden, da igual; tu gimnasio te sigue esperando a la vuelta de la esquina y además acabas de enterarte que el surimi evita las ojeras, el brócoli estimula el colágeno y el apio reduce el acné. Así pues, en 2014 ¡a atiborrarse!!.