Si no recoges la caca de tu perro, como tendrás...

...el ojete. El perro de mi vecina Pilar se zurrupetea en la escalera, el ascensor, el portal. Y yo creo que ya basta. Simplemente hay una cosa que decir, los dueños de los perros que no recogen el palomino de sus animales, merecen un fuerte zarpato en la frente con un mazo de acero. Brunete es un pueblo de Madrid que tuvo una gran idea: mandar las cacas de perro a casa de sus dueños. Una iniciativa redonda y maloliente, aunque ampliable e insuficiente. Yo tengo ideas más malvadas y jugosas

18 de diciembre de 2013

Si no recoges la caca de tu perro, como tendrás...
Un perro se prepara para defecar.

Piensen en un cerdo-propietario de un perro que deja la caquita en la acera por donde tu vas a pasar, pasear, disfrutar, correr o cantar. Inventemos un aspira-cacas que las embolse de manera automática y les pegue una pegatina con el nombre. "Paco Pérez. Amo del perro lamehuevos del 9ºA en la calle Ciudad Real". Ahí lo tenemos. Un ejercito de anticacas de perros nos acercamos a dicho domicilio, ponemos la bolsa encajada en la ranura de la puerta y ponemos un petardo. Del zambombazo todo el excrementazo estará en cada uno de los pequeños huecos de tu casa. Olerá a campo minado, donde se ha defecado por días, por horas. Otra idea es comprar una pistola de agua, meter ahí la caca y agitarlo mezclado con agua y otros excrementos frescos humanos.

¡Toc, toc! ¿Quién es? Cartero comercial. Y cuando abre la puerta le dices. "¡Alto,sube las manos y abre la boca!" Y directo a su campanilla va ese líquido fecal. 

Una señora un día se cayó en la calle por culpa de la hez de un can. ¿Merecía aquello? ¿Y por qué? Os preguntaréis. Pues porque es más mala que la carne de pescuezo. Sí, porque era la casera del piso del que os hablé, en el que cantaba desnudo mientras ella traía visitas. ¿Lo recordáis, verdad? Ella lo merecía, caer con toda la cadera dislocada encima de esa castañaza y que ropa le oliese así hasta el día de su mortaja. Pero estos son deseos personales que vosotros también podéis tener, aunque nadie os garantiza que se vayan a cumplir.

Las bolsas verdes y pequeñas, las que hay en la parte superior de las papeleras en las ciudades de España no son para congelados. No son para que se las lleven a su casa para meter las guindas o las uvas de la suerte. No son para almacenar víscera de cerdo de la matanza. ¡Son para la pupurria de perro! Pueden hacer bechamel, poner un poco de "haimón" y hacer unas croquetas a sobaco moruno.

Que da buena suerte pisar una boñiga. Pues pa'vosotros la suerte. Os la metéis en la base madre de vuestras partes nobles. Que la gente se cree que tiene perros y que éstos no se cagan, mean y se péen. Sí, amigos, los perros además de lamer las manos y comer zapatillas, comen y cagan. A no ser que sean como un perro de mi pueblo que nació sin ano, con eso no se puede luchar. No me gustan los perros, pero menos me gustan los zorrúpedos de los dueños.

Un jardinero al borde del suicido por el asunto "cacas" me cuenta que, efectivamente, las señoras son las peores a la hora de poner orden cacafurria. No quieren notar el calor que se desprende de las cacas. En mi barrio hay un ciego que coge las cacas de su perro, palpa y palpa hasta que encuentra la caca que le pertenece. ¿Es cómodo para él? Pues no, pero lo recoge. ¡Hay que llamar al orden! Son unas mamarrachas vestidas de abrigos caros con gatos muertos y no recogen la mierda. Tienen que sufrir y ponerles en sus cabezones cardados, como el peinado de Pablo Motos, un buen churrete. Vamos, que vergüenza, ellas que van de educadas.