El Madrid, la Copa de Europa y las viejas costumbres

Sé poco de matemáticas y algo más de baloncesto. Ya no es pronto para decirlo. Agarrándome a los números, el Real Madrid es una auténtica máquina de picar carne o, si se quiere y por positivar, un genial invento, una máquina de hilvanar este juego de la canasta tanto en defensa como en ataque. Apuesto que no pierde ni cinco partidos este año... ¿Cuáles serán?

16 de diciembre de 2013

El Madrid, la Copa de Europa y las viejas costumbres
Pablo Laso, técnico del Real Madrid de basket/Archivo/EFE

Es verdad que en las últimas tres semanas se les ve más pesados. También es verdad, que no están contando con Borousis -¡justo! Está lesionado para esas tres o cuatro semanas con su fractura de pómulo- y Jaycee Carrol, pero la demolición continúa y los chicos de Pablo Laso siguen sin conocer la derrota. ¡Y estamos en Navidad! Son efectivos y efectistas, intentan jugar simple y bonito. Y lo hacen para anotar más de 75 y que les metan menos de 60, con transiciones vertiginosas y la mecánica del viejo baloncesto: 'morimos' en defensa contra las líneas de pase, cerramos el rebote y, siempre que se pueda, corremos. ¿Fácil? No. Es lo más difícil y lo más agradecido. ¡Joder, es un espectáculo aunque seas alérgico al blanco...!

Si juzgo por mi conocimiento de este deporte... ¡Ay! Corro el riesgo de ser hiperbólico, pero me la juego: ¿Y si estamos en el inicio del reinado de un equipo que puede marcar una época en el baloncesto europeo? El primer ingrediente lo tienen: son un equipo joven. Viejos como yo, nos acordamos de la Jugoplastika de Split, campeones europeos en 1989, 1990 y 1991. O del Varese de Dino Meneghin que ganó tres veces de 1972 a 76 con una sola victoria en esos años, precisamente, del Real Madrid. Luego hubo equipos, sí claro que los ha habido, que han ganado dos veces consecutivas, como la Cibona de Zagreb de Drazen Petrovic, pero no vale. ¿Por qué? No dejaron para la posteridad, como Jugoplastika o Varese, un sistema de juego, una idea de baloncesto que diera la vuelta a este deporte.

Para que eso volviera a suceder, el Real Madrid tendría que llegar a tres años de hegemonía. Con eso valdría, porque nadie manda claramente en el viejo continente y venimos de dos títulos consecutivos y contra pronóstico de Olimpiakos. Los favoritos eran Barcelona, Panathinaikos y CSKA de Moscú, el equipo millonario. Pero el juego de todos ellos... En fin, se parecía demasiado. Tras una sequía endémica de títulos continentales que convirtió a la entidad blanca en un equipo más desde que se fueron Drazen Petrovic, Fernando Martín y Arvydas Sabonis, los madridistas esta vez creen en volver a ser reyes de Europa. Muy fuerte. ¿Que si estoy comparando con aquellos? Claro.

Volvamos al camino de inicio. A los números de Euroliga, porque en Liga Endesa... en fin. En la competición doméstica y pese a las lesiones nadie les tose y solo Valencia parece seguirles la carrera. Han ganado sus 10 partidos y meten, de media, 90 puntos cada día. ¿Qué cuántos les meten? 67. Pero lo dicho, en Europa llevan el mismo camino: Invictos. Como Trajano. Pueden resultar aburridos éstos del batallón de Laso, si no jugasen tan bien... Lo han ganado todo. Llevan 9/9. Solo Olimpiakos lleva el mismo ritmo. Pero si miras números, los griegos, que son maestros en finales apretados, han ganado muchos partidos con apuros. 

En fin. Nos fijamos solo en el primer ciclo de la fase de grupo de Euroliga. Cinco partidos que han marcado el devenir posterior. Equipos que formarían parte del grupo de los 'buenos' de la nómina completa de equipos de la competición, como Armani Jeans Milan y el Anadoulu Efes Estambul hincaron la rodilla frente a los blancos con estrépito. Los de Laso metieron en esos choques 462 puntos y eran -siguen siéndolo- los mejores en ataque de los 24 equipos más poderosos del continente. ¿Y en defensa? Les metieron 318, el equipo menos 'anotado'. Las victorias más 'ajustadas' fueron ante Armani Jeans en Madrid y Zalguiris, en Kaunas. En ambos casos por la 'pírrica' diferencia... ¡de 19 puntos.!

Y es que los malditos números dicen cosas importantes: Que en los cinco partidos, el Real Madrid utilizó a todos sus jugadores menos en el partido inicial, contra el Zalguiris, y porque Mehri estaba lesionado. Dicen también que todos los blancos anotaron en el cuarto y quinto choque, y que en los tres anteriores, solo dos dejaron de hacerlo: Dani Díez en los tres casos y Draper y Slaughter turnándose con el casillero vacío en los otros dos. Y la aritmética deja más cosas: Hubo 4, 4, 5, 2 y 5 jugadores madridistas con puntuaciones de 10 puntos o más. Y nunca ha habido menos de cuatro jugadores madridistas con 10 o más de valoración por partido. ¡Y en el quinto partido de la primera vuelta de la fase de grupos fueron siete!

Todos juegan y las rotaciones amplias permiten que la plantilla al completo y sin excepción se vacíe en la defensa. Es rarísimo que algún jugador de Laso llegue a jugar 25 minutos en algún partido. Todos están enganchados a Laso y nadie parece fuera dela dinámica de grupo. Eso produce que, con dos pesos pesados de la plantilla como el pívot griego y Carroll lesionados, las victorias a estas alturas continúen llegando, aunque no con la misma facilidad, claro. Pero sigamos con lo que dejó el inicio de Euroliga: en ataque, nadie anotó 20 puntos o más en ningún partido, excepción hecha de Rudy Fernández que hizo 24 frente al Estrasburgo, por lo que en un equipo con magníficas individualidades y variados recursos ofensivos interiores y exteriores como Mirotic, Rudy Fernandez, Carroll, Llull, Sergio Rodríguez, Felipe Reyes o Bouroussis, nadie patrimonializa la atención de la defensa contraria: Todos son peligrosos y ninguna defensa (o casi) les deja sin respuesta.

El Real Madrid tiene tal caudal ofensivo, ritmo anotador y defensa voraz que desde presupuestos muy simples, aún no ha encontrado oposición. Y en último término lo que se ve en el campo es un espectáculo atractivo al que todos los jugadores están invitados.

¿Un peligro? Sí. Ellos mismos. Que no aguanten el ritmo de juego que se han autoimpuesto, que las pilas físicas y mentales se agoten. O las dichosas lesiones, por supuesto. Si no es así, no veo caer a este equipo más de cuatro o cinco partidos este año entre Liga Endesa y Euroliga. Será definitivo qué partidos elijan para perder.