La masía de Chencho

Cuando uno tiene que ir a comer dos veces en dos días para decidir si saca un restaurante o no, puede ser porque las expectativas eran muy altas o porque el primer día la comida fue una catástrofe. Lean y juzguen ustedes mismos.

13 de diciembre de 2013

La masía de Chencho
La masía de Chencho.

Conocí a Rafael Reyes el año pasado en las primeras jornadas que el Ayuntamiento de Elche organizó y en las que participé como periodista en distintas actividades. Rafa, Chencho para los amigos y clientes, es un joven sumiller que con menos de 30 años ya consiguió en 2011 el título de Mejor sumiller de España en San Sebastián Gastronomika y que trabaja junto a su padre en un restaurante donde si uno está dispuesto a pagar una factura algo excesiva para los precios que corren, se puede disfrutar por todo lo alto.

Y es que tras mis dos cenas, la primera pagada por el Ayuntamiento de Elche y en la que sincera y gastronómicamente hablando, cené bastante mal y de la que únicamente puedo destacar un jamón ibérico muy bien cortado y unas Alcachofas rellenas de jamón ibérico y setas con foie caramelizado que me llamaron la atención junto al postre (más por la espectacularidad con la que su pastelero trabaja el caramelo que por los postres en sí), salí francamente decepcionado y con una sensación de haber prejuzgado mal a un restaurante del que sinceramente me esperaba más.


Alcachofas rellenas de jamón ibérico y setas con foie caramelizado.

Afortunadamente, mi amiga Ángeles Ruiz se quedó tan perpleja por mis comentarios que decidió, con buen tino, invitarme el domingo a comer junto con su marido y su socio en una comida que, pese a estar formada por platos clásicos, podríamos catalogar de épica por la cocina, el servicio y la compañía.

Nada más llegar nos ubicaron en uno de los muchos privados con los que cuenta La Masía de Chencho, en los que, si están disponibles, uno puede decidir comer, ya que la estructura original de la mesa se conserva parcialmente dando un juego increíble a los comensales.

Después de unas Patatas fritas tipo chips recién hechas en casa cuyo único defecto es el punto de sal algo elevado, cuestión que se repetirá en más platos, y que acompañamos con un fino Hidalgo Amontillado El Tresillo (4 €/copa), porque la textura, el sabor, la limpieza del aceite, son perfectos, llega un Salteado de setas pie azul, chip de alcachofa y foie (7,50€) que marca la calidad y sorpresa que acompañarán el resto de la comida.


Salteado de setas pie azul, chip de alcachofa y foie.

El revuelto es sencillamente perfecto. Simplemente el foie escaso, marcando una presencia liviana y sutil, dando el protagonismo absoluto a las setas acompañadas por unos chips de alcachofas que permiten un juego de texturas divertido y atractivo que hacen el plato muy recomendable.

El siguiente plato que aparece en la mesa es un plato que se encuentra fuera de carta y que que merece lo incluyan inmediatamente, unas Habitas tiernas y chipirones (7,50€) con un punto de tomates y cebollas espectaculares. El tamaño de las habitas tiene que haber generado un trabajo de chinos para elaborarlas ya que al ser fresca hay que pelar las vainas a mano. Se funden en la boca y el chipirón es delicado, sutil, suave; los aromas envuelven al comensal y después de tres minutos de terminar el plato sigo salivando, un plato para que pongan en carta y hacer una excursión al restaurante para probarlo.


Habitas tiernas y chipirones.

Hemos visto la carta y, pese a que nos dejamos aconsejar, seleccionamos por nuestra cuenta algunos platos, entre ellos los dos tartares que se elaboran a la vista del comensal y que al ser cuatro en la mesa nos permite disfrutarlos sin sobrecargar el estómago.

El Tartar de atún rojo (24€) es absolutamente increíble, con wasabi fresco, algo que prácticamente no se utiliza en España, un punto perfecto de oliva y clara de huevo cocida. El corte es mas bien grueso y el atún, sin ser el mejor que he comido, sí se encuentra entre los mejores.

Llega el momento de la segunda propuesta: el Steak Tartar (24€) con un picadito de cebolla tierna, clara de huevo cocido, perejil y tapenade. El Steak Tartar lleva vinagre de Jerez, wishky, yema de huevos, alcaparras y un punto de aceite de oliva.


Steak Tartar con un picadito de cebolla tierna, clara de huevo cocido, perejil y tapenade.

Si el punto del tartar de atún era excepcional, el del steak tartar es increíble. El picante es exacto, punto + equilibrado, limpio en boca, con una textura y sedosidad espectaculares y un sabor de la carne increíble.

El tartar de atún nos lo sirven en una ración única, nos lo reparten después, lo cual demuestra una capacidad de servicio de sala impecable, ya que la presentación en plato vuelve a ser como si hubiera llegado emplatado directamente de cocina.

Me siento muy afortunado de haber comido en tan buena compañía y con una mentalidad tan abierta, ya que pocas son las ocasiones que tengo de disfrutar de tantos platos y de compartir las impresiones con comensales de tan distintas disciplinas. Pero cuando llegó un Tarantelo de Atún marcado a la plancha con verduritas, casi nos arrancamos en aplausos. El punto del atún es excepcional, justo, sellado, atemperado, pero jugoso y sabroso al igual que las verduras que lo acompañan. Han aprovechado el tarantelo, que es la parte que está por encima del lomo cercano a la ventresca, es como un buen jamón ibérico convertido en atún o un corte de wagyu pero convertido en pescado.


Tarantelo de Atún.

Finalizamos los salados con un Entrecot de Dakota a la brasa (23€) en un punto perfecto de cocción que confirma que en la Masía de Chencho son expertos en parrilla y me cuentan que también en arroces, cuestión que tendré que comprobar en otro viaje pues llegados a este punto estamos ya al borde de reventar y nos queda hueco justo para el postre.


Entrecot de Dakota a la brasa.

Me quedo con la reflexión de Chencho Senior al escuchar mi elogio de las patatas fritas que acompañan a la carne: "en un restaurante hay dos cosas que no se pueden descuidar: el pan y las patatas fritas. Si las haces malas, estás muerto".

Decidimos mantener la tónica de la comida y tomamos los postres a compartir. Empiezo comentándoles el que yo selecciono: una Leche frita en tempura con sopa de cítricos y helado de turrón (7.50€). La textura de la leche frita está llevada al extremo, un punto mas cremoso y se rompería, máxime cuando la tempura que la abraza es fina y quebradiza; llega en la temperatura óptima y además se equilibra perfectamente con las notas cítricas de la sopa y el dulzor amielado de un helado perfecto.


Leche frita en tempura con sopa de cítricos y helado de turrón.

Torrija caramelizada con sorbete de mango (7.50€). Muy buena, sin destacar entre otras muchas que he comido, pero satisfactoria.
Cremoso de chocolate sobre algodón de azúcar y piedras de granada (7€), un gran plato para los amantes del chocolate que con la granada se convierte en un plato mas ligero de lo que cabría esperar.


Torrija caramelizada con sorbete de mango.

El último postre, Milhoja caramelizada (7€), me recuerda a los postres para turistas, no porque sea malo, sino porque estamos en el reinado del pastelero Paco Torreblanca y es de su manufactura, pese a que lo terminan en el restaurante. Esta influencia de Torreblanca en Elche está mucho más marcada en La Finca de Susi Díaz, pero es algo que me deja frío. Admiro a Torreblanca pero cuando voy a un restaurante quiero que me preparen postres realizados en casa y no comprados a pasteleros, por muy excepcionales que sean.


Milhoja caramelizada.

Mención aparte merece la selección de vinos. El trabajo de Chencho se merece un olé en toda regla. Da gusto verle trabajar, entender cómo juega con los vinos y sus sabores y disfrutar de su sabiduría. Si la cocina es buena, los vinos la ensalza y la suben de nivel; este es uno de esos restaurantes en los que lo mejor que se puede hacer es negociar un presupuesto para el vino con Chencho y dejarle hacer. Seguro que no les defrauda.

Los Vinos que degustamos fueron:

Antonio Barbadillo: Manzanilla Sacristía AB (3.50 €/copa)
Hidalgo Amontillado-Fino El Tresillo (4 €/copa)
Donnhoff Riesling '11 (24€/Botella)
Antídoto '11 (19 €/Botella)
Cáligo Vi de Boira (3.50 €/copa)
Pérez Barquero: Pedro Ximénez La Cañada (4.50 €/copa)

- PUNTUACIÓN

Cocina: 7 con platos de 8
Postres: 6.
Vinos degustados: 8,5.
Carta de vinos 8:
Servicio: 7
Ambiente: 7
Calidad/Precio: 7

Precio medio: 50€/por persona (vinos no incluidos)


La Masía de Chencho
Partida de Jubalcoy, Polígono 1 nº9
Elche - Alicante
965 42 17 84
www.lamasiadechencho.com