La primera vez

Desde pequeños nos dicen eso que nos da tanta rabia: "Ya lo entenderás cuando seas mayor".

12 de diciembre de 2013

La primera vez
La "primera vez" tiene un componente cultural muy fuerte dependiendo de los mitos y creencias.

Parte de razón tienen aunque las películas de sábado tarde no nos esclarecen mucho eso que hacen los adultos en la cama. Después de muchos movimientos de sábanas y chimeneas encendidas vamos creciendo y se nos van quedando ligeras ideas, la mayoría erróneas, sobre el sexo. Y es que la "primera vez" tiene un componente cultural muy fuerte dependiendo de los mitos y creencias, religiosas o no. Si a eso añadimos la información que recibimos en casa, de los amigos, el colegio o los medios de comunicación tenemos un cocktail que nos acaba mareando.

Hay muchas historias y mitos alrededor de este hecho que convierten lo que podría ser experimentación y diversión, en miedo y disgusto. Algunos de los miedos más comunes tienen que ver con nuestro aspecto: "no se si le gustaré", "me da vergüenza mostrar mi cuerpo". Inseguridad, nervios y pudor a desnudar un rato no solo nuestro cuerpo sino nuestra versión más íntima y vulnerable.

Otros miedos, relacionados con nuestras habilidades: "no sabré qué hacer" o el miedo a meter la pata y decepcionar al otro. Además del pánico a un embarazo no deseado y a las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) que alimentan el gigante y nos rememoran esas charlas de instituto tan fantásticas sobre todo aquello horrible que te puede pasar si practicas sexo. Y es que la adolescencia, por ser la etapa en que empieza la curiosidad sexual más patente con el otro, ha sufrido y sufre un estado de criminalización. Casi casi se le atribuyen todos los males relacionados con la sexualidad.

Tampoco podemos olvidarnos del miedo al dolor o al sangrado por la posible abertura del himen durante la penetración, que aunque pueden ser reales dados los nervios y la inexperiencia, no deben ser traumáticos ni mucho menos infranqueables pasado el tiempo y la práctica. No os dejéis engañar tanto.

Aunque sabemos que no es una competición para medalla olímpica, llevamos una mochila demasiado pesada. Perder o conservar la virginidad se sobrevalora en nuestra sociedad llena de falacias, tanto como la sartén que jamás se pega o la solución definitiva a los ronquidos. Están ahí pero podemos, y debemos, cuestionárnoslas.

En todo caso la primera vez no suele ser como uno imaginaba. Por lo general decepciona, sobretodo en el plano físico y si sois ambos inexpertos, aunque muchas veces la parte emocional le da una visión mucho más aterciopelada. No sufráis que no se acaba el mundo. Sea como sea, con el tiempo, práctica y confianza en uno mismo, suele ir a mejor. Igual no es necesario esperar al amor de tu vida, ni ficticias medias naranjas pero hombre...esa chispa, la seducción y el tacto, junto con el respeto, responsabilidad y buen trato hacia el otro son imprescindibles para vivir nuestra primera y todas las demás veces de manera sana y placentera. ¡Sexo seguro, siempre! Pero también hemos venido a pasárnoslo bien, ¿no? ;)