No habrá paz en el autobús

Los que no se lavan, los que invaden nuestra intimidad con su música bachatera o los que no se levantan para que se sienten las embarazadas o los ancianos. Yo seré muchas cosas, un maldito mal nacido, si lo queréis así, pero ¡A educado no me gana nadie, coño!

10 de diciembre de 2013

No habrá paz en el autobús
Bruce Lee.

Y los huelenucas. ¿Habéis coincidido con ellos? Son los que se pegan detrás de ti, muy cerca, casi notas su aliento de cigarrillo acicalado con ajo en tu pelo. Una vez me convertí en el ¡Justiciero del autobús! Os lo voy a contar. Una chica, bastante guapa, por cierto, estaba esperando a salir del Metro de Madrid. Y uno con bastante mala pinta y los pantalones "cagaos" no paraba de oler el pelo a la muchacha como un perros sarnoso. ¡Me puso unos guantes de boxeo que siempre llevo! Y le di dos mamporrazos que le saqué los mocos que tenía desde el año 99. Pero que gentuza.

Y es que a veces en el metro, tren o autobús te tienes que callar, si no lo hago salgo en los telediarios con Ana Blanco cada día. Los que ponen la música en su móvil alta, sin cascos. ¿Nunca han ido en Renfe que te regalan unos auriculares muy majos? No saben de educación. Mucho decir Almodóvar que la educación es la base de todo junto a la cultura pero no hace una película de los "tocapelots" públicos. ¿No se dan cuenta de que molestan? ¿De qué a nadie nos interesa saber si María Encarnación, la embarazada de penalti no se casa con José Alfredo? Es que de eso habla el reggaeton.

Cada vez que subo en autobús tengo que levantar a alguien de su asiento para que ceda el sitio a un señor o señora entrada en años. ¿Qué es eso de no levantarse? A gorrazos. Me ponen los huevos con el escroto en carne viva. Con los huevos duros para ensaladilla rusa del día de Nochevieja.

Voy a crear una fundación, como la de Felipe González, para que me den unos euros y me hagan publicidad en el BOE. En "misión" voy a poner "salvar a todo usuario del transporte público de peligros tales como la fetidez humana y animal, los niños, la música alta, así como de otras inseguridades presentes en el trayecto". La metodología será la siguiente: "No habrá un sistema de coacción estipulado, todo estará condicionado por las armas cercanas. Un día se usará una llave inglesa, otro día un extintor y otro un sable polaco". Quedando clara la misión y la metodología procedamos a ponerle un nombre: "No habrá paz en el autobús".

Si te cortas las uñas en los asientos mullidos del AVE tendré que llamarte la atención. Llevaré un puntero láser, te haré primero un Cristiano Ronaldo y después, si no cesas en tu actividad me levantaré para perseguirte hasta que quieras tirarte tú mismo del tren. Pero voy a pillaros malditos revolucionarios de la paz y el orden de los apacibles tránsitos. Y cuando lo haga haré que comas tus uñas untadas en un pan duro mojado en achicoria o un caldo de calcetines sudados y sucios. Y los comerás. Nunca más querrás cortarte las uñas fuera de la intimidad de tu baño.

¡Y vosotras! ¡No os depiléis las cejas y el bigote en los lugares públicos de transporte de viajeros! Un poco de feminidad, que Chita es más mujer que vosotras. Ahí, con vuestras cejas que parecéis primas de búfalos y los bigotes que podéis cepillar casi 90 trajes seguidos, sin pestañear. Unos pelos que os llegan a las rodillas y más duros que los de Repu "La Cerda" haciendo surcos en los andenes del Metro. 

Los que tosen... ¡Ay los que tosen! Que galletón Oreo que tenéis. Mirad, las cosas son así, si os entra la tos os tomáis una Juanola. Como dice el anuncio "A Busta le gustan" Y a mí lo que me gusta es la paz, el sosiego, el viajar de lujo y no con bacterias fecales en las barras de sujeción. Y sin niños. Las criaturas son de los padres y deberían viajar en un vagón de locos donde los padres y sus hijos chillen, lloren o se saquen los mocos sin hacer mal a los hombres y mujeres ajenos a la procreación infantil del país. ¡Solo quiero paz! ¡PAZ!