Restaurante La Royale

La primera vez que me contaron que existía un restaurante donde comer hamburguesas gourmet maridadas con Gin Tonic pensé que había que estar pirado para tener una idea así. Después de probarlo en tres ocasiones creo que hay que estar loco para no haberlo pensado antes.

29 de noviembre de 2013

Restaurante La Royale
Restaurante La Royale. Foto: www.laroyale.es

La primera vez que me contaron que existía un restaurante donde comer hamburguesas gourmet maridadas con Gin Tonics pensé que había que estar pirado para tener una idea así. Después de probarlo en tres ocasiones creo que hay que estar loco para no haberlo pensado antes.

Conocí La Royale hace aproximadamente un año, cuando por primera vez Juan Carlos Maroto y Jorge Balbontín de Gin Mare me dijeron que allí se tomaba uno de los mejores Gin Tonic elaborado con su ginebra y que además se podía maridar con hamburguesas.

Cuando una marca de alcohol te recomienda que visites un local genera inicialmente ciertas dudas: ¿será que les tratan bien la ginebra?, ¿será que son amigos del barman?... Nada mas lejos de la realidad.

Entrar en La Royale es visitar un mundo diferente, bien sea porque el local que pertenecía al clásico Can Masana nos trae unos recuerdos de otra época, bien sea por la decoración, los aviones, el ambiente, la música... no se sabe bien; pero la emoción inicial que se da con una hamburguesa maridada con gin tonics nos predispone a emociones mas fuertes. Es cierto que cuando me lo contaron me dijeron que sólo se puede tomar hamburguesa con gin tonic y es cierto que las leyes del comercio han hecho que no solo de gin tonic viva La Royale y que por tanto ahora uno pueda tomarse una cerveza fresca o una cocacola, puaggggg..

Realmente recomiendo el kit completo: hamburguesa + gin tonic. Es la opción mas sorprendente de mis últimos viajes a Barcelona. Si además, como en mi caso, la compañía elegida es la perfecta, lo cierto es que la combinación no puede ser mejor y debo reconocer que en mis distintas incursiones en La Royale siempre me ha acompañado una persona increíble que ha sido muy importante para mí, aunque prometo que esto no influye en la calidad de mi crítica.

No les voy a mentir, a La Royale hay que ir a comerse una hamburguesa y tomarse un gin tonic, pero hay algunos platos que merecen mención aparte. Increíbles, y cuando digo increíbles es porque son las mejores que he comido, las Alitas de Pollo (6,80€). Jugosas, tiernas, sabrosas, en una ocasión excesivamente pasadas de sal, aunque el resto de veces que las he comido sencillamente, como cita en la carta de La Royale al inicio, para chuparse los dedos. Es un plato imprescindible para compartir. Y si la persona que tienes enfrente es la adecuada, siempre puedes jugar a chuparle los dedos en vez de los propios.

También mención merecen los Nachos (7,50€), aunque no son los mejores, pero sí que cumplen perfectamente con su función. Otros entrantes no están en absoluto tan logrados, los Chupa-Chups de codorniz (8,50€) pueden impresionar a aquéllos que no los hayan visto en locales como El Bulli (¡qué tiempos aquellos!) o en los caterings de Paco Roncero en Madrid, pueden quedarse impactados, pero en mi caso no me dijeron nada.


Chupa-Chups de codorniz (8,50€). Foto: Jonatan Armengol.


Las Gambas Blancas empanadas (13,50€), que pueden obviarse sin complejos, sufren de lo mismo, mojadas en la salsa ganan mucho, solas están secas y no bien terminadas. ¡Qué le vamos a hacer!, nadie es perfecto. Como digo, realmente, lo que merece la pena es una buena hamburguesa. Descarten la de Cobe, es un insulto a la inteligencia. Que nadie se plantee hacer una hamburguesa con una carne tan excepcional. Ya lo intentaron hace muchos años en el extinto restaurante Steak que se hizo famoso en el mundo entero por vender una hamburguesa de Cobe a más de 80 euros. En La Royale la hacen de wagyu, que es la versión de carne que se vende en Europa, pues el Cobe sólo se vende en Japón y no puede ser exportado.

En realidad, picar y tocar una carne tan perfecta para convertirla en hamburguesa no deja de parecerme un sacrilegio. Descartando esta pieza hay varias hamburguesas imprescindibles para ir a La Royale, lo cual obligará a visitar el local más de una vez. Hay que estar preparado para pagar entre 12 y 18 euros por una hamburguesa. Si las comparamos con el precio de las cadenas McDonalds y Burger King, parecen caras. Yo jamás me apretaría una de esas hamburguesas impersonales y a mi criterio gastronómico insufribles, aunque reconozco que el comentario que me hizo Sacha Hormaechea (Restaurante Sacha) un día: "a ver quién da una mejor calidad por un precio mas bajo", me dejó reflexionando. Pero volvamos a La Royale.

Las hamburguesas gourmet son un hecho y en La Royale saben hacerlas muy bien. Me quedo con la Das Stue (17,50€) que comparte nombre con el restaurante que Paco Pérez, el asesor gastronómico de La Royale, tiene abierto en Berlín.


Hamburguesa Das Stue (17,50€). Foto: Jonatan Armengol.


Sin duda recomiendo una de las últimas creaciones de Paco Pérez, la Hamburguesa Vasca (16,5 €). Es increíble la capacidad para combinar sensaciones y texturas, el punto de las anchoas combinadas con una carne excepcional, unos crujientes de ajo y unos piquillos confitados hacen de la hamburguesa una auténtica experiencia gourmet.


Hamburguesa Vasca (16,5 €). Foto: Jonatan Armengol.


Me quedo también con la hamburguesa de Atún (17,5 €), para mí la mejor hamburguesa no cárnica que he comido en mi vida. Así lo mencionaba en el primer post que publiqué en el diario Qué! cuando hablaba de la hamburguesa de salmón de La Coloquial. Aunque la mejor hamburguesa de pescado que he comido jamás, la comí en La Royale, bueno, para ser mas sincero diré que la he vuelto a comer en la última visita... Por primera vez la comí en The Black, que es el restaurante oculto en La Royale al que se accede a través de la puerta del baño; dándole un punto clandestino divertidísimo, un lugar que ha tenido que ceder por presiones del mercado a las circunstancias económicas actuales y que ha pasado a compartir carta con La Royale, y que espero que algún día vuelva a ser lo que fue, ya que guardo uno de los mejores recuerdos personales y gastronómicos de mi vida en este espacio.

Volviendo a la carta, las Patatas Fritas (4,10€) también son muy correctas y muy interesantes son las cuatro salsas que sin ser verídicas, ya que las hacen en el restaurante y están muy buenas, son francamente llamativas: un Kétchup con pimiento de piquillo, una Salsa barbacoa Jack Daniels, una Mayonesa con jamón y cebollino y una Salsa brava, hacen que comerse las patatas con la hamburguesa se convierta en una experiencia mucho mas divertida.

Pero si uno quiere disfrutar a fondo de La Royale tiene que dejarse aconsejar por Pau, su barman, quien nos preparará al instante y a la vista un gin tonic adaptándose a las premisas que hacen siempre: ¿cómo lo quiere usted: cítrico, seco, frutado,...?. Déjense aconsejar, escuchen las explicaciones que sobre las ginebras y las tónicas les pueden dar, las combinaciones son numerosas y si van mas de uno, pidan distintos gin tonics y no se corten, pásenselos y disfrútenlos.

El secreto de las hamburguesas está principalmente en pensar con inteligencia, seleccionar la carne... En el caso de La Royale la pican diariamente, eligiendo las piezas, en una picadora que trabaja a 0º y que mantiene la cadena de frío, cosa de la que no todos pueden alardear. Pero también está en elegir la combinación, los sabores y las texturas, en saber elaborarlas, en embolarlas a mano y no con prensa, lo cual hace que los jugos no se pierdan y queden las hamburguesas mucho mas esponjosas, en elegir panes de buena calidad, aunque yo preferiría los panes de Viena La Baguette de Madrid, del maestro panadero Paco Fernández, pero los que utilizan en La Royale son francamente buenos también. Incluso cuentan con una opción muy interesante, un pan para celíacos. Sí, de vez en cuando, en locales como éste piensan en que todos puedan disfrutar de sus productos.

Llegando al capítulo de los postres, debo decir que cumplen si impactar. El precio es un poco elevado para el resultado. Aunque han hecho un juego de cupcakes bastante llamativo en la carta, el resultado en boca no lo es tanto. Sin desmerecer y sin desmejorar, están ricos sin dejarnos con la boca abierta. En mi caso probé el Samantha (6€). Estaba bueno, el esponjoso o bizcocho de nata no estaba mal pero el resultado no decía nada. Realmente tampoco puedo entender que le llamen cupcake cuando no cumple el parámetro real, pero cada cual tiene derecho a poner el nombre que considere a un postre.

Interesante la Hamburguesa Alaska (9€), una versión dulce, muy llamativa, que pueden probar y disfrutar haciendo un guiño de nuevo al motivo de La Royale: hamburguesas y gin tonics.

En Barcelona, al igual que en Madrid, se pueden tomar hamburguesas muy ricas en lugares como Hamburguesa Nostra en Barcelona o Madrid, New York Burger en Madrid y echaré mucho de menos las de Art Burger en Madrid, aunque como las hamburguesas que he comido en La Royale no las he probado ni en Nueva York. 

Un servicio atento, unos camareros expertos a la hora de preparar gin tonics y una buena selección musical, hacen de la experiencia en La Royale algo inolvidable. Y una recomendación: si quieren quedar bien con sus amigos, si quieren ser recordados por llevarles a un local fuera de lo común, no olviden visitar La Royale. Si están en Barcelona lo harán mas de una vez, si viajan a Barcelona por negocios, placer o cualquier otra circunstancia, acérquense, no saldrán decepcionados.

- PUNTUACIÓN

Cocina: 6

Hamburguesas: 8

Postres: 5

Carta Gin Tonic: 8

Servicio: 6

Calidad/Precio: 7

Ambiente: 6,5

Precio medio: 35/45€

- LA ROYALE

Plaça del Camp,5 Barcelona

93 254 73 93

www.laroyale.es