Porn Sex vs Real Sex

Seamos sinceros el porno clásico es cutre y además nada realista. Vista una, vistas todas. Muchos son los incautos, de todas las edades, que se creen todo lo que ven. Y no contentos con eso intentan reproducirlo. Relajaos ya, ¡hombre!

28 de noviembre de 2013

Porn Sex vs Real Sex
El porno clásico es cutre y además nada realista.

Hay varios elementos que nos pueden hacer ver el surrealismo:

- Está centrada en la genitalidad explícita. Lo más importante son los genitales.

- Los actores/actrices tienen cuerpos de infarto. Ellas con unas tallas de sujetador que hacen temblar a los diseñadores y a su propia columna vertebral. Ellos no tienen pene sino troncos descomunales. Muchas veces sin un solo pelo en el cuerpo, un gran mérito para la esteticista. (Evidentemente existen muchas categorías de porno, desde los más velludos a los penes pequeños, sin desmerecer a ninguno aquí hablo de lo más clásico)

- No suele haber juegos y se encienden en 0,2 casi sin haberse visto, ni mucho menos tocado. ¿Seremos raros los demás humanos?

- El guión está pensado para que enfoquen nítidos miembros con penetraciones rápidas y acrobáticas seguidas de gemidos esperpénticos que no hacen más que alimentar que la penetración es "lo más" ante las caras de seriedad y esfuerzo de ellos.

Estos son algunos de los elementos que debemos tener en cuenta para ser críticos, lo cual no significa estar en contra del porno, ni mucho menos. Si tenemos claro que las películas son producto de las fantasías y que no representan toda la realidad sexual existente, seremos conscientes de que no debemos repetir al pie de la letra lo que vemos ni tomar solo eso como lo válido. De todo se aprende y esto no sería menos. Algunas ideas de prácticas sexuales se pueden coger y adaptar a cada uno.

La clave es mirarlo como un espectáculo, una obra surrealista subida de tono, y no dejar que inunde nuestras vidas con falsas creencias y cuerpos de semidioses. ¿Os parece que lo pasan bien? En algunos momentos suponemos que sí, pero el resto es pura teatralidad deportiva.

Aunque este tipo de películas se ha asociado básicamente a los hombres (y equivocadamente siempre a los solteros) siendo en teoría, los principales consumidores, también ha entrado en muchas casas donde la mujer o la pareja buscan otras maneras de ponerse a tono. En este sentido, la gran industria del sexo debe abrir las puertas a otro tipo de propuestas más enfocadas al erotismo y a la realidad y tempos humanos.

Al contrario de lo que algunos podrían pensar no es una cuestión de romanticismo ni de cuentos de princesas. Más bien responde a una alternativa realista, cuidada y variada con la que hacernos conscientes de que diferentes realidades son posibles; ver que las relaciones sexuales requieren su tiempo y cura, respetando al otro y teniendo un papel activo, ya que cada uno somos responsables de nuestra propia sexualidad.

Materiales como los de Erika Lust (Lust, love, live o Cabaret Desire) o X-Art potencian el erotismo y la sensualidad muchas veces olvidados por las prisas o la falta de un punto picante en nuestras vidas más íntimas.

Si bien podemos tener un "aquí te pillo, aquí te mato" también debemos darnos el tiempo suficiente para disfrutar en otros momentos, con calma, risas y complicidad, averiguando qué nos gusta y qué le gusta al otro. La complicidad y la confianza son esenciales para pasarlo realmente bien y estar a gusto con nuestro cuerpo y el del otro.