Satán vestida de maruja

Los caseros son una especie en alza, ya nadie compra pisos, los alquila, de ahí que estén de moda, como los hipster. Y según todos los cálculos, todos los arrendatarios sois cabrones.

13 de noviembre de 2013

Satán vestida de maruja
"¡Hace lo qué dice su mujer! Vamos, un calzón mojado de toda la vida".

Decides a irte de casa de tus padres, comienzas a "apatrullar" la ciudad. Y ¡ojo! Que puedes ir de boñiga en boñiga. Se ve cada hez que es para decirles ¡A ver mierdas humanas! ¿Vosotros viviríais aquí? De los caseros se aprende. Se aprende judo por si hay que reventarles las varices o se aprende a hacer bombas caseras con una botella de plástico y amoniaco.

Y no os dejéis engañar por sus caras angelicales de viejecitas indefensas, bajo esa dermis vieja, solo hay maldad y gusanos a punto de la podredumbre. Ellas, las arrendatarias, son las peores. Ellos, los consortes arrendatarios son los "Macario", de José Luís Moreno. ¡Hace lo qué dice su mujer! Vamos, un calzón mojado de toda la vida.

Podemos encontrar un piso en el centro de Madrid donde hay piedras de gato en el sumidero de la ducha. Los gatos, esos seres repugnantes, que puso de moda Isidoro. ¡Gatos malolientes! Campanas extractoras con grasa del año 1998 con un calamar pegado o disfraces de sado en los cajones de la cómoda del salón. Esto en el mejor de los casos. Puede que la ducha se comunique con la cocina y mientras te duchas, te salga un trozo de filete empanado.

O que se caiga mierda de paloma por los conductos de ventilación. ¡Ah! Lo de "piso bien comunicado" era esto. Excrementos de paloma. Le sigue el "muy luminoso" que será cuando tiras cohetes desde la cocina al salón, por el pasillo. Puedes ventilar con un ventilador estropeado que te preste Beyonce, porque tampoco tiene ventanas, para que no la tires al vacío si va a darse un tinte a tu baño. Eso cuando llegas, pero el día que te vas... ¡Casi es peor! Te dice: "Te voy a quitar dinero de la fianza porque faltan las guías de Páginas Amarillas! Amos, no me jodas. Se quieren hacer rico con una borrica vieja, que es lo que es su casa.

Los arrendatarios son hienas. ¡Quién tiene un casero tiene a Belcebú! Puedes estar en casa, en pelotas (que puedes) y que aparezca doña Trini con los posibles nuevo inquilinos. Yo ya no me contengo y me "peo" mientras están viendo las dependencias, que para algo estoy en mi casa. Entendamos "peernos" como verbo, expulsión de gases por el ano. Ella me increpa. Pero sigo con mi té verde en la mano, que depura. Mientras canto Raphael y su "Gran Noche" rezando al Altísimo que le suban a esta maldita zorra el IBI. Y que la basura acumulada en todo Madrid se la pongan en la puerta de su casa, que la empareden con latas de mejillones.

Otras veces, que en un mes puede venir como nueve veces más, corres por la casa desnudo con una de las cortinas antiguas del ajuar de la madre de Trini, que se llamaba Consuelo entre las piernas. ¡Esto pa, tu madre, Trinidad! ¡Este ajuar se lo pones a tu hija, la guarra, en la cama de la tía Pacita de la habitación del fondo! ¡¡¡Caseros!! ¡¡Seres capitalistas!! Merecéis que os prendan fuego la casa con vosotros, las ratas y vuestros muebles llenos de termitas dentro.

Pero la solución para que no te jodan la vida y llegues a los 24 años sin amagos de infarto, pasa por llamar a un "rojo". Éstos se las saben todas: para faltar al trabajo, para pedir subvenciones, para que la empresa no te eche, para que Rato se acojone, etc. ¡¡Y cómo no!! Saben como hacer que la vida Satán vestida de maruja, que es la propietaria, sepa que las peras no son higos y que los "rojos" son "comunistas" que luchan contra el abuso carroñero.

"Casera Puta" "Casera Puta Madrid" "Casera Puta Valencia" "Casera La Puta Trini" así rezan en la agenda de mi móvil todas las estas mujeres despojos del pollo, hechas con las sobras del pescado.