A Canal 9 le han matado los caciques y los cobardes

"Hoy es un día muy duro para todos los trabajadores y trabajadoras de esta casa...". Son las palabras con las que la plantilla de Canal Nou se despedía, echando el telón negro que inscribe un "the end" eterno para la televisión pública valenciana.

"No cerraré un colegio o un hospital para mantener una televisión inasumible", fue la sentencia del presidente de la Comunidad, Luis Fabra, que se come el marrón de años y años del caciquismo político que transformó un Medio de Comunicación en un cortijo privado.

7 de noviembre de 2013

A Canal 9 le han matado los caciques y los cobardes
La plantilla de Canal 9 se despide en antena antes de 'ir a negro'.

El cierre de Canal Nou, rompe el tabú de lo que se avecina. La burbuja de las TV públicas ha estallado bajo el peso del 'ego' de presidentes autonómicos: tipos que en el salón de sus casas hablaban (aún lo hacen) de "sus teles". Suyas: sí, pero las pagamos todos. Ese es el argumento en el que se esconden: "prefiero cerrar una tele antes que cerrar un colegio", ¿convence? A muchos sí, porque en España sigue estado de moda la demagogia política barata.

Aunque te parezca mentira las crisis tienen su parte positiva. Se aprende mucho de ellas, primero porque nos muestran cuáles son los problemas que nos han dejado cómo estamos, y segundo porque una vez diagnosticados esos excesos (que hemos cometido TODOS) podemos ponernos manos a la obra para evitar que esto se repita. España está aprendiendo; la política española NO.

Aunque no te lo crean la honestidad también gana votos. Quizá Fabra hubiera quedado mejor si hubiera pedido perdón por años de politización - por parte de su partido político - de un medio de comunicación al que han inflado con dinero de todos los españoles, pero también de manipulación bajo la amenaza de que te larguen a tu casa. 

"Perdón, hemos creado un monstruo y ahora nos vemos obligados a mandar a más de mil personas al paro". Eso hubiese estado bien, Alberto.

Pero no te engañes. La redacción de Canal 9, sabía que eran demasiados, estaban hartos de oír que eran más empleados de los que suman Antena 3 y Telecinco, y sabían que la burbuja podía explotar; también creían saber que el dinero público era infinito, que "el dinero público no es de nadie", como dijo una vez una exministra, vicepresidenta del BEI e imputada en el Caso de los ERE. Gran mentira, Magdalena.

Cuándo eres periodista y recibes una llamada que te dice cómo tienes que contar las cosas, es que algo falla. Cuándo reconoces que eres un simple altavoz de un político y lo aceptas, luego no vale salpicar mierda cuando te echan.

Hace unos días una extrabajadora de la extelevisión valenciana criticaba la manipulación política a la que estaba siendo sometida ella (y la audiencia). No vale que lo digas ahora, haberlo dicho en antena.

Tampoco vale ahora que un presidente autonómico se lave las manos, porque hace un año se sentaba en el sofá de su casa viendo un telediario que nunca hablaba mal de él, y cuando algo no le gustaba descolgaba el teléfono y punto.

Cualquier consejo de administración de una empresa pública en el que ha estado sentado un político, siempre conduce a lo mismo: La Quiebra. Pasó con la banca... pasa ahora con las televisiones.