Arre, público borrico ¡Arre!

Psss... ¿Se escucha? ¿Se oye? ¿Sí? Me alegro, aquí estamos, para servirles. Bienvenida, señora. ¿De Cuenca, verdad? ¿Le gusta Belén Esteban? ¿Ah si? ¿Cree qué es una heroína porque habla clarinete? ¡¡¿Qué tiene más huevos que el caballo de Espartero?!! ¿Belén presidenta? Pero mujer, vamos a ver, que vocabulario es ese... ¡Maldita analfabeta!

6 de noviembre de 2013

Arre, público borrico ¡Arre!
Belén Esteban, 'presidenta' de su comunidad de vecinos.

Aprendan desde esta tribuna de sabiduría a hablar a esta gentuza que ve Telecinco. Miren: ¡Paletos! ¡Cabras mochas! ¡Carne de Hermano Mayor! No hay que amedrentarse. Hay que insultarles, así les harán reír. Así es como se le habla al ganado que ve Sálvame, ya sea Deluxe o "Delaxante".

En los 90 les hacía gracia Barragán en "No te rías, que es peor" Ahora les hace gracia Paz Padilla, que es como el primero pero con tetas de plástico y con la cabeza más hueca. La muy... ¡¡Verdulera!! ¡Casposa! ¿Me van siguiendo?

A la telespectadora de Telecinco le gustaría que "La Esteban" fuera su hija, su niña, como espetan las señoras con el pelo cortado a cepillo y vestidas con forro polar del Pryca. Antes de comenzar a ver el programa de Jorge Javier Vázquez, lean el prospecto, si es que saben leer. Una píldora de Telecinco al día puede causar "burrismo" y caspa difícil de quitar con los conocidos champús de Verdasco.

Si quieren salir en Telecinco, prostituyan a sus hijas. "Vamos, Vanessa, que te voy a llevar a pasarlo bien", diría la responsable madre que ve la cadena de Vasile. De la mano, llegan a una discoteca de moda, restriegan el culo de la niña contra la cebolleta de un jugador del Castilla y hacen una foto con su smartphone. La mandan al Whatssap de Raquel Bollo, que también es una "sufridora escamosa" y ella lo hace llegar a los espectadores. ¡Ahí lo tienen, palurdas! ¡Chupaos esa! No, señora, esa no... ¡Eso solo lo hacen las colaboradoras! ¡¡Qué no aplauda, cacatúa!! 

A las señoras y a los mamarrachos, incluso travestidos, les cautivan las bocas de gorrinas abiertas cuando rumian los bollos procedentes de puebluchos, al son de berreos y risas chabacanas. ¡Son un público con deseos de mierda! Desearían operarse e inyectarse como Yola Berrocal, cabeza de cabral.

Y codearse con la Princesa de Asturias en guateques oficiales, conocer a un torero que cante en canales de videntes en la madrugada y enseñe el paquete abultado con un calcetín.