¿Qué hay de nuevo viejo?

No puedo evitarlo. Hace ya muchos años que me aburre sobre manera escuchar música en la radio. Todo es predecible, repetitivo y anglosajón. ¿Dónde está nuestro rock? ¿Por qué las emisoras de radio no programan rock español con la misma frecuencia con la que disparan canciones The Police, Scorpions o los Rollings?

31 de octubre de 2013

¿Qué hay de nuevo viejo?
¿Qué hay de nuevo viejo?.

Hace unas semanas tuve el inmenso placer de entrevistar en el estudio de Los Surcos Olvidados (programa que se emite en Gestiona Radio los domingos de 21.00 a 22.00 horas) a Fernando Martín.

Me pareció que fue ayer cuando tuve la oportunidad de verle en Burgos, mi ciudad, al frente de Los Desperados, la banda de rock que impregnada de las más exquisitas esencias (Rolling Stones, Velvet Underground, The Kingsmen, Spencer Davis Group...) lideró junto a su hermano Guillermo. Sin embargo desde esa fecha han pasado ya...¡22 años!

Durante el programa tuvimos la oportunidad de volver a escuchar algunos de los temas clásicos de la banda, especialmente los que formaban parte del disco "¿Qué hay de nuevo viejo?". Aquel trabajo, segundo de su carrera, era toda una declaración de intenciones: la portada un homenaje a los garageros Shadows of Knight.

La contra un homenaje al Aftermath de los Rolling Stones. Y en el interior, gemas de incalculable valor como la versión de "Mi Calle" de Lone Star -que años más tarde ha paseado Loquillo por todos los escenarios-, píldoras antidepresivas como "Yo te llevaré" o dosis de rock sucio como "Baile -sólo parejas-" . Canción a canción, y con una botella de rioja -el rock y el vino funcionan bien- fuimos charlando, refrescando la historia de una banda que irrumpió cuando la movida madrileña agonizaba y que fue precursora del rock de Malasaña-.

Es una gozada volver a escuchar esas canciones por la radio. Suenan bien, frescas y directas. Muchas podrían (son de hecho) clásicos del rock español -más allá del Molly que todo el mundo recuerda de su primer mini lp- a la altura de cualquier estándar de Loquillo, Burning, etc...

Sin embargo el grupo no tuvo toda la fortuna que mereció. Distintos factores provocaron que la historia se interrumpiese, dejando incluso un disco inédito que aún no ha visto la luz- y que muchos estamos ansiosos de ver por fin materializado-.

Como me cuenta el propio Fernando, Los Desperados eran una banda (sigue existiendo una gran diferencia entre un grupo y una banda) amplia de miras y estricta de criterios. Nunca les gustó hacer un disco con las canciones iguales. Y es verdad. En los discos de Los Desperados, todas las canciones son distintas, pero coherentes con la percepción que ellos tenían del rock and roll y con un denominador común: música de calidad, brillantemente ejecutada y con una gran riqueza instrumental.

Los años han pasado. Algunos como Guille, se fueron para siempre. Otros dejaron la música. El propio Fernando se dedicó durante muchos años a la crítica musical desde las páginas del diario El País. Pero a pesar del tiempo transcurrido, el legado musical de Los Desperados está ahí, latiendo vivo, porque el rock es visceral y surge del corazón.

Y en este punto, es donde el azar o el diablo al que vendió su alma Robert Johnson aparece en escena y provoca un encuentro fortuito en el año 2011 entre Fernando Martín y un grupo de fans malagueños de Los Desperados que agrupados bajo la denominación Southern Confort Band, practican un rock primitivo y salvaje, heredero del sonido Desperados.

El resultado de tan feliz encuentro tuvimos ocasión de verlo, hace unas semanas en la Sala Galileo de Madrid. Con un lleno hasta la bandera y un ambiente heterogéneo, divertido y con un marcado acento andaluz (por aquello de Los Zureños) Fernando ofreció un concierto de casi dos horas recuperando el mejor repertorio de Los Desperados. ¡No, no te lleves las manos a la cabeza! Estás de suerte. El concierto se grabó íntegramente y verá la luz en formato de doble CD+DVD, esperemos que para Navidades o principios de año a lo más tardar.

Fernando Martín es una rock star. Así, de arriba abajo. Llena el escenario, se mueve, tiene pose, es teatral. Sabe que el rock es espectáculo y dio espectáculo. Pero además es que defendió un set list inolvidable, con la fuerza de su voz, llena de personalidad, y con una banda que suena como una locomotora, y que se lo pasó de miedo en el escenario.

La noche arrancó con "Barras y Estrellas" y "El Golpe". Ambos de su tercer disco, quizás el más recordado, lo que sirvió para meterse en el bolsillo a todo el respetable en los diez primeros minutos de show. Como primeros invitados Platos Rotos, banda carabanchelera, que acompañaron a Fernando en "Ella tiene que ser". Luego, junto a Lou Garx sonó "Lejos de aquí", para continuar con un tema del repertorio reciente de Fernando "El Premio Mayor". Yo no la había escuchado hasta ese momento, y desde el día del concierto me taladra la cabeza...¡es magnífica!

La noche fue subiendo de temperatura y Les Paul en mano, irrumpió en escena el artífice de las "Noches Sabineras", el maestro José A. Romero para tocar "Aún no he caído". Se respiraba respeto en la sala. Que gozada verle acariciar su Gibson ¡qué envidia!

Tras unos minutos de música swing, Manu Clavijo, violín en mano, ayuda a Fernando y Los Zureños a llevar hasta el cielo la deliciosa "La llave maestra". La Sala hace ya mucho tiempo que se ha rendido al rock que se está defendiendo sobre el escenario. Sólo falta el toque sórdido de "Baile solo parejas" para que aquello rezume calor por los cuatro costados. La barra del Galileo funciona a toda máquina, porque hay que refrescarse. Quedan muchos invitados por aparecer en escena.

El primero en hacerlo en Jaime Urrutia para interpretar "La Tormenta". El tema le va como anillo al dedo, aunque el sonido no le acompañó. Ruben Pozo -Pereza- es el siguiente. Esa noche Rubén es una estrella del glam. En su cara brilla el maquillaje. La correa de su guitarra llena de tachuelas nos transporta a los 70. Es un espectáculo digno de verse. Fernando y él, comparten micro, echan chispas. Para el recuerdo "La Rosa más pálida de la ciudad" y la versión del "Dead Flowers" de los Stones.

Mientras, entre bambalinas, asoma la melena plateada de uno de los rockeros más queridos de nuestro país. Fernando le presenta, y la sala se vuelve loca: ¡Rosendo, Rosendo, Rosendo...!

Rosendo va a ejecutar "Esto no es América" a lo que sugiere el de Carabanchel antes de arrancarse "ni puta la falta que nos hace..." A partir de ese momento Galileo es una fiesta imparable alimentada por "Yo te llevaré" y una doble tanda de bises con "Desperado", "Dulce chica triste", " Molly" y un recuerdo -¿premonitorio?- para Lou Reed con el cover de cierre "Satellite of love".

Esta fiesta del rock no hubiera funcionado como lo hizo sin la Banda. La Southern, o mejor, Los Zureños, se metieron al público madrileño en el bolsillo. La acústica de Adolfo "Caiman" Flores le da una musicalidad brillante a los temas, al más puro estilo Wilbury. Las eléctricas de Pepe Blanca y Alex "El Zurdo" dejaron riffs contundentes, alucinantes solos y mucha diversión en escena: rock and roll. La sección rítmica con Pepe Salas al bajo y Victor Alcalá a la batería fue potente, con sabor a rock americano y las melodías del hammond y el piano de Manu Moles elevaron el nivel del repertorio Desperado.

Ahora nos toca esperar, para ver si la técnica ha sido capaz de registrar de forma fidedigna, lo que respiramos, vibramos y sentimos los que fuimos testigos de esta vuelta a la actualidad del repertorio de Los Desperados.

Pero si no tienes paciencia, puedes escuchar la entrevista con Fernando Martín en la zona de audios de www.lossurcosolvidados.com y pinchar Me Gusta en nuestra página de Facebook.
¡Hasta la semana que viene!

.