Ciberactivistas de andar por casa

Con la Ley Sinde aparecían como setas. Reconozco que, pese a que su discurso era cansino en ocasiones, su postura belicosa resultaba útil e incluso necesaria, pero ¿dónde están ahora los ciberactivistas?

28 de octubre de 2013

Ciberactivistas de andar por casa
Barack Obama asediado por la red espía de la NSA que su Administración puso en marcha.

En una época en la que el compromiso funciona por medio de un cómodo golpe de ratón, sin moverse del sofá, el activismo parece como la gaseosa: mucha espuma al principio para al irse el gas, quedar todo en insulsa agua de borrajas.

Aun así, a mi me parece cuanto menos curioso, ver como desde las redes sociales se llama a la revolución cuando una ley amenaza con regular lo que parece obvio, (por ejemplo que no puedas descargarte cada vez que te de la gana una película), y cuando la situación global del propio medio resulta alarmante se respira una inusual calma. No pasa nada.

No es que me acabe de caer del guindo, pero quedo perplejo al ver que no pasa nada pese a las informaciones gravísimas de espionaje a través de internet a nuestros políticos, nuestros representantes, nuestras instituciones y nuestros ciudadanos. Ni rastro de los "activistas de la descarga" que buscaban "la neutralidad de la Red", igualmente ni rastro de nuestros responsables políticos con el presidente Mariano Rajoy a la cabeza, que intentan no hacer mucho ruido para no molestar a la administración americana, que a fin de cuentas son "los que mandan". Ambas actitudes me parecen tristes alejadas de lo que debería ser una sociedad como la nuestra.

Un par de veces le he dicho a esos belicosos teóricos de la neutralidad de la red, que su objetivo era de pichiglas, una quimera. La red no es neutral, ni es independiente, no lo es ahora ni lo ha sido nunca. Internet la crearon los americanos, la regularon los americanos, y en Internet mandan los que mandan; el gobierno de los Estados Unidos, y las grandes multinacionales, mayoritariamente americanas, con lo que volvemos a la primera variable; el "amo del calabozo" es el Gobierno de los Estados Unidos.

Y ellos con la pelota hacen lo que les da la gana porque la pelota es suya. En ocasiones Internet parece como un enorme parque de atracciones, en el que nuestra diversión, nuestros servicios, nuestras comodidades existen y son indudablemente útiles y reales pero nos anestesian mientras a lo lejos hay un personaje siniestro sonriendo y deseando que sigamos divirtiendo y no pensemos demasiado en el porqué de las cosas. No sé si ese personaje será Obama, pero si no lo es, tras lo que se ha descubierto, se le parece mucho.

El escándalo es de magnitudes épicas, y no pasa nada. Estamos convenientemente anestesiados. Vivimos tutelados, espiados y guiados, se nos permite levantar la voz por cosas menores, mientras por asuntos de gran calado no estamos ni se nos espera.

Para más inri veo con perplejidad como algunos políticos en España piden calma al argumentar cosas divertidas como que "no se ha espiado Rajoy, posiblemente sólo habrá sido a Zapatero" como si esto, por la lejanía y bisoñez del personaje fuera un mal menor. Dejémonos de estupideces. Es intolerable que un país amigo nos tutele y nos espíe,  pero más aun que no seamos capaces de dar una respuesta rotunda.

Ahora jugaremos unos días en vislumbrar a quién sí y a quién no. Es ridículo. Tenían la tecnología y es más que posible que desde esas posiciones hayan espiado a todos, al Presidente, al Rey y a Belén Esteban si eso les divertía y así lo han decidido. Puede ser surrealista, pero es así y desde luego es intolerable.

Igualmente lo es la respuesta ciudadana; por ahora ni está ni se la espera. Debe ser que la radiación de los teléfonos móviles tiene algún componente anestésico que nos hace cómodos con los años.

Para finalizar, mentando esa comodidad, leía ayer en twitter de @J_Nogareda y aunque no viene mucho a cuento, no puedo resistirme al citarlo:

" ¿Tú qué haces contra el cáncer de mama?

No votar a partidos que recortan en sanidad, ¿y tú?

Yo me pongo un lacito rosa"

Amén.