La mutilación de Ester Quintana no acarrea condena para los mossos

La Audiencia de Barcelona aduce que no sabe quién  disparó ni qué munición utilizó

Joan Porta 27 de mayo de 2016

La mutilación que padeció la barcelonesa Ester Quintana quedará impune para la posteridad. En 2012, al final de una manifestación, los disturbios se centraron en el corazón de la ciudad condal donde la víctima se refugió en un portal con su pareja.

Una pelota de goma le vacío uno de sus ojos causándole una lesión que le acompañará el resto de su vida.

La Audiencia de Barcelona ha sentenciado que resulta imposible determinar qué agente disparó ni qué munición utilizó, ya fuera la referida pelota de goma o bien un proyectil viscolástico

De esta manera, el tribunal ha decidido absolver al escopetero y al sargento que estaban acusados de las graves lesiones que sufrió Quintana.

En esta sentencia, el magistrado recrimina a la conselleria de interior catalana el cambio de versiones sobre los hechos que adoptó a lo largo de los años. La sentencia recrimina a la conselleria de interior que hubiera negado de forma contundente el lanzamiento de un proyectil policial en un primer momento obstaculizando la investigación

Avanzado el proceso judicial, los responsables de interior reconocieron que Quintana fue herida por la acción de la policía catalana.

Tres años después de la tragedia, la Generalitat decidía indemnizar a Ester Quintana con 260.000 euros. Los abogados de los mossos ya habían reconocido que la herida de la mujer fu provocada por el impacto de un objeto que salió de un arma policial.

Magistratura admite que si desde la noche de los hechos la versión de la víctima y la que ofrecía la administración catalana hubiera coincidido la información que se habría obtenido sería muy distinta de la que se aportó hace unos meses al inicio de la vista oral.

El tribunal subraya que un mosso d'esquadra que no ha podido ser identificado disparó un proyectil en dirección a un grupo de personas que huían de los disturbios hacia la calle Caspe. El mosso en cuestión incumplió los protocolos del departamento de Gobernación.

Las pelotas de goma han sido eliminadas de la calle como colofón a este escabroso caso que no ha sido el único en Barcelona. Varias personas han perdido un ojo al impactarles una de estas pelotas de goma.