Batalla campal entre mossos d'esquadra y okupas

 Los enfrentamientos se han saldado con 15 heridos

Joan Porta 24 de mayo de 2016

 El barrio de Gràcia de la capital catalana se ha erigido en el centro de la batalla entre agentes de los mossos d'esquadra y un grupo numeroso de de manifestantes que protestaban por el desalojo del llamado "banco expropiado", un inmueble en el que se había instalado un grupo del colectivo ocupa de Barcelona.

Los hechos han terminado con un balance de 15 heridos entre ambos bandos que, en el lugar de los enfrentamientos han sido atendidos por el servicio de emergencias, y 1 persona detenida.

La manifestación estaba encabezada por una pancarta en la que rezaba "el banco expropiado no se toca"se ha ubicado en la Travesera de Gràcia a escasos metros del mercado de la vila. Recorrió diversas calles adyacentes pero empezó a desbordarse a última hora de la noche.

Los Mossos d'Esquadra se han visto obligados a intervenir cuando un grupo de estos manifestantes han volcado contenedores y han empezado a quemarlos. Otras personas se dispersaban, en esas horas, y rompían con piedras las lunas y los cristales de diversas entidades bancarias.

A la intervención de los agentes de la policía autonómica ha seguido el lanzamiento de piedras y la correspondiente carga con disparos de proyectiles de foam.

En las carreras que se han sucedido a partir de la madrugada algunos manifestantes han volcado un coche y han quemado una moto y un vehículo de Barcelona Neta.

Los Mossos han desplegado durante toda la noche un amplísimo dispositivo policial y un helicóptero ha sobrevolado Gràcia durante varias horas.

Acabados los alborotos el balance deja escombros en toda la zona afectada y el malestar de los vecinos que no han podido descansar esta noche.

El dirigente de CDC, Xavier Trias, ha criticado la política que lleva a cabo el actual equipo de gobierno municipal asegurando que cuando él era alcalde el diálogo con el colectivo okupa evitó situaciones como las ahora vividas.

El exalcalde ha acusado Ada Colau de tener una doble vara de medir, una cuando era activista y otra ahora que es la alcaldesa de Barcelona.