El Gobierno prohíbe las esteladas en la final de la copa del rey

Algunos socios del Barça aseguran que se las ingeniarán para entrarlas al Vicente Calderón

Joan Porta 18 de mayo de 2016

El Gobierno prohíbe las esteladas en la final de la copa del rey
Las esteladas en el Camp Nou

Ante la estupefacción de una buena parte de la clase política catalana, de los ciudadanos y de los aficionados al fútbol las autoridades se han acogido a la ley del deporte para prohibir la entrada de esteladas en la final de la copa del rey del próximo domingo en el Vicente Calderón.

Como ha ocurrido en anteriores prohibiciones los socios y seguidores del Barça que suelen llevar las banderas secesionistas han dejado entrever que se las ingeniarán para tratar de "colar"en el campo estas esteladas.

El asunto de las esteladas se ha tratado en la reunión que preparaba el dispositivo de seguridad para la final de la Copa del Rey y que ha estado presidida por la delegada del Gobierno en funciones

En esta reunión se acordado que el partido esté vigilado por cerca de 2.500 personas, entre policías, vigilantes de seguridad y miembros del Namur y de la Cruz Roja.

La delegación del Gobierno desplegará dos anillos de seguridad antes de entrar al campo en los que está previsto registrar a los asistentes.

La delegación del Gobierno se ha remitido a los hechos que ocurrieron el año pasado en el Camp Nou para poner por delante la ley del Deporte. En aquella ocasión las aficiones del F.C.Barcelona y del Athlétic de Bilbao llenaron el Camp Nou de ikurriñas y de esteladas y, además, silbaron el himno nacional impidiendo que se escuchara adecuadamente en una pitada histórica y monumental.

Desde la delegación del gobierno se ha constatado que los partidos de fútbol en particular y el deporte, más ampliamente, no pueden convertirse en un escenario de confrontación política.

La delegación también ha prohibido la entrada de cualquier símbolo xenófobo o que esté al margen de la legalidad vigente.

Desde la directiva del F.C.Barcelona no se ha producido reacción alguna a esta prohibición pero se advierte, tácitamente, que es preocupante atacar la voluntad de los ciudadanos que quieren ir a cualquier espectáculo con la simbología que deseen, siempre y cuando no se atente a la violencia y se haga pacíficamente.

En la misma línea los partidos políticos de ámbito catalán muestran estupefacción ante esta prohibición que se enmarca, a su juicio, en tiempos oscuros y preconstitucionales.