Los profesores acogen con desconfianza el cambio de calendario

Los sindicatos han acogido hoy con desconfianza la propuesta de cambio de calendario escolar de la Generalitat y han pedido garantías, antes de ponerlo en práctica, de que los docentes tendrán tiempo para organizar el curso y de que habrá alternativas a los alumnos en la semana de fiesta de febrero.

EFE 4 de febrero de 2009

Rosa Cañadell, portavoz del sindicato Ustec, mayoritario en la enseñanza pública, ve positiva "la racionalización" del calendario para redistribuir el esfuerzo que realizan docentes y alumnos durante el curso, aunque advierte de que el cambio no debería plantearse hasta que se garantice que la maquinaria escolar funcionará sin problemas.

En este sentido, ha asegurado, en declaraciones a Efe, que el conseller de Educación, Ernest Maragall, "se ha precipitado" al anunciar un cambio para el próximo curso -lo que cree que sería "una barbaridad" - e incluso para el siguiente.

Cañadell ha pedido a Maragall que garantice primero que el aparato de la administración será capaz de avanzar al mes de junio procedimientos como las oposiciones, las matrículas o la designación de docentes por centros, así como que se ofertarán suficientes actividades extraescolares en la semana de vacaciones de febrero.

"¿Quien pagará, quién organizará estas actividades? Hay que tener en cuenta que no es lo mismo en verano, cuando hay más opciones al aire libre, que en invierno", se ha preguntado.

Por su parte, la secretaria general de educación de CCOO, Montse Ros, ha expresado a Efe también su desconfianza ante la propuesta de cambio de calendario, aunque también ha señalado que su sindicato no tiene ningún inconveniente en racionalizar el tiempo que los alumnos dedican a la escuela.

En este sentido, ha asegurado que "podemos hablar sobre ello, pero es necesario negociar antes de aplicar nada y hay muchos sectores implicados en este cambio con los que hay que contar: el sector del ocio y el económico, los docentes ...".

Ros se ha preguntado si se modificarán les vacaciones de las familias para poder atender a sus hijos, si se establecerán actividades para los alumnos que no puedan quedarse con sus padres y si se incrementarán los recursos a la atención educativa de los alumnos, entre otras cuestiones.

CCOO también ve "precipitado" que el cambio pueda llevarse a cabo el próximo curso y ha aconsejado a Maragall que "vaya poco a poco".

En declaraciones a Efe, la responsables de la enseñanza en UGT, Roser Font, también se ha sumado a la necesidad de abrir un debate para buscar otro calendario escolar, aunque también ha pedido prudencia.

A su juicio, el departamento debe primero garantizar que los docentes de las escuelas podrán contar con tiempo suficiente para planificar el curso y ha pedido que se implique a los representantes del mundo laboral en el debate porque se trata de replantear la conciliación de la vida familiar con el trabajo.

El departamento de Educación de la Generalitat quiere que el curso escolar empiece el 7 de septiembre, una semana antes, y acabe el 22 o 23 de junio, lo que supondrá introducir una semana de vacaciones en el mes de febrero.