¿Qué mucha población padece un trastorno mental, dice el título? Yo pienso que hay que tener mucho cuidado con lo que se cuenta ante los profesionales de la salud mental, en especial en situaciones familiares. Si cuentas algo, pero no tienes dinero, o no tienes mucho, y están involucradas otras personas (que te hacen la vida imposible entre unas impunes cuatro paredes) pero que sí tienen dinero y además, ¿o en consecuencia?, mucho mayor encanto social por ejemplo ante los propios profesionales de la salud mental, y que además mienten y mienten y mienten (aunque bien lo disimulen, con lágrimas incluidas) y que tienen la fuerza cuando eres pequeño, entonces para los profesionales de la salud mental la razón, desde luego, la tienen:
el dinero, la fuerza, y a veces también ciertos lugares de nacimiento, digamos, de trato preferencial...., europeista. Se puede formar, así, todo un círculo vicioso del que luego es muy difícil, muy dificil salir. Comienzas a contar cosas, o incluso te hacen contarlas a la fuerza, a los catorce o quince años. Y si hay alguien cercano a ti que te dice que no sirves para nada, o que eres un inutil, y que te maltrata además día por día (golpes y amenazas incluidas, además de verdaderos desbordes de irracionalidad practicamente delictiva), pues vas y se lo cuentas a ellos, ¿y qué dicen? ¡¡que el culpable eres tú, desde luego, porque no tienes ni dinero ni fuerza (aunque estas ultimas dos palabras nunca ellos las pronuncien)!!! Es lo que veo, te dicen, con todo el dolor del alma, y ellos la van como si tomaran decisiones....¡ muy valientes! ante pobres chicos casi del todo indefensos. Luego, tal vez, te digan que sufres de delirios, comiezan a hablarte de la irracionalidad, y cuando ellos preguntan a los otros involucrados, pues ellos, los otros involucrados, mienten, mienten y mienten, ¡¡naturalmente!!, pero los...profesionales...les creen, o tienen ganas de creerles, más bien. He leído hace un poco un texto, que desde luego muy acertadamente criticaba las terapias grupales, por el doble discurso (eufemismo de mentiras) que suelen utilizar en esas ocasiones las personas de meyor edad, de mayor dinero, y de mejor lugar de nacimiento, y si estás con gente irracional y patológica (y que miente también patológicamente, digamos), pero tienen el dinero y la fuerza, entonces el patológico y el irracional, según los profesionales de la salud mental, serás siempre tú y tu y tu. Y así luego es difícil salir, porque comienzan verdaderamente a confundirte....y además a medicarte, cuidado, mucho cuidado con eso. Y si continuás yendo a profesionales de la salud mental, por problemas famiiliares, por ejemplo, te preguntan: ¿qué te dijo el anterior médico? Y naturalmente, en su corporativismo contumaz, y sin trabas éticas, ellos siempre se ponen del lado de sus colegas. Se forman así una serie de sentencias, no es un término exagerado (porque verdaderamente parece que estuvieras en un juzgado, en esas reuniones grupales), que luego es difícil tumbar: el primer médico dijo esto, el segundo lo otro, el tercero, y así etc, y etc y etc, y los diagnósticos de que eres irracional se acumulan y se acumulan (y también la medicación, cuidado), y así también tu problema, y lo mejor luego es callarse. Además, claro, existe una gran discriminación generacional, como en muchos otros ámbitos, en los...¿profesionales?...de la salud mental. Si tienes más de cincuenta años, necesariamente has de tener la razón, si estás casado, mucho más. En resumen, el que esté en el mismo estado, digamos, social que los profesionales de la salud mental, pues ese ha de tener....LA RAZÓN, Y ES EL QUE ESTÁ SANO. No me extraña, pues, la gran cantidad de pacientes mentales. La sociedad asturiana de psiquiatria ha tachado de inmoral un libro acerca de la invencion (¿termino revelador?) de las enfermedades mentales... Cuidado, cuidado con lo que se cuenta en especial si vives con gente irracional (pero que tiene el dinero, la fuerza, o un lugar...preferencial...de naciimiento), porque se puede caer en el abismo. En fin. Gracias. Muchos Saludos.
Firma.
Daniel Alejandro Gomez Macri