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Se 'presta' coche eléctrico

Los coches eléctricos están cada vez más cerca del consumidor medio, y hasta el próximo día 16 todos los ciudadanos que lo deseen, y tengan carné de conducir, podrán probar este tipo de vehículos en la Feria Internacional de Muestras de Asturias que se celebra en Gijón.

EFE 5 de agosto de 2009

Una media de 50 personas al día han participado durante las primeras jornadas de la feria en el proyecto "Living Car", una iniciativa que estudia el funcionamiento de estos vehículos -coches, motos y bicicletas- en el entorno cotidiano, impulsados sólo con energía almacenada en baterías de ion-litio y que se recargan a través de la red eléctrica habitual.

Como explica la coordinadora del proyecto de la Fundación Prodintec, Paula Queipo, esta "experiencia social" permite a la gente "conocer los vehículos eléctricos y ver las diferencias con los de combustión", además de descubrir "lo fáciles que son de conducir".

El pasado 1 de julio tuvo lugar en Gijón la presentación de "Living Car", una iniciativa que convertirá la ciudad en un "laboratorio vivo" y tratará de impulsar el uso generalizado de vehículos de transporte eléctrico, estableciendo espacios para recargar las baterías en distinto puntos del casco urbano.

A los visitantes les llaman especialmente la atención dos cosas, señala Queipo, la ausencia de ruido y la sencillez en la conducción.

Estos coches eléctricos carecen de ciertos elementos habituales en un modelo de combustión, como el tubo de escape, la palanca de cambios o el embrague, y en cambio cuentan con un botón para accionar la marcha atrás, un enchufe para conectarse a la red eléctrica y unas baterías que proporcionan potencia al vehículo.

Su uso está especialmente pensado para los desplazamientos por ciudad, alcanzan los 50 kilómetros hora en 9 segundos, tienen autonomía para recorrer unos cien kilómetros y el tiempo de recarga es de entre cuatro y diez horas, dependiendo del tipo de vehículo y de las baterías que utilice.

Los vehículos eléctricos, que nunca se calan porque carecen de embrague, reducen las emisiones de CO2 y los niveles de contaminación, tanto ambiental como acústica, ya que no desprenden humo ni ruidos.

Los precios son más altos que los de un vehículo habitual, pues en el caso de los coches pueden alcanzar los 30.000 euros, mientras que las motos eléctricas, que tienen un uso más generalizado y menor carga de baterías, ronda los dos mil ,euros aunque se pueden encontrar algunos modelos de hasta 10.000.

Los promotores de esta iniciativa aseguran que conforme aumente la demanda y se mejore la capacidad de las baterías, se reducirán los gastos de fabricación y los precios serán más competitivos y accesibles para los consumidores.

Tanto la Unión Europea como el Gobierno español, a través del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), apuestan, mediante ayudas y apoyo a nuevos proyectos, por esta clase de vehículos menos contaminantes que los de combustión.

Se espera que el número de automóviles impulsados mediante electricidad que circulan por la UE se multiplique en los próximos años y en el caso de España el objetivo pasa por superar el millón de vehículos eléctricos en el año 2014.
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