El día para que las estrellas no dejen de brillar

Los días pasan, las historias también. Sin duda, lo primero que se olvida de la gente es que exististe, a no ser que dejes un recuerdo imborrable en el tiempo, pero sobre todo en su memoria. Hoy puede empezar uno de esos momentos que permanezcan cada vez que miremos por el retrovisor. Una de esas conversaciones que termine con ganas de ser como sus protagonistas.

Jorge Moragón 19 de mayo de 2018

El día para que las estrellas no dejen de brillar
Las jugadoras del Valencia CF aplaudiendo a los que se desplazaron al Ciutat de València a ver el partido // Foto: Jorge Moragón

El camino te enseña cuál es el destino, pero no viene con libro de instrucciones qué caprichoso es el destino.... La noche anterior un grupo de chicas se acostarían pensando en el sábado. Ese día en el que tienen depositadas todas las ilusiones de un año largo, para algunas el último, el primero o uno más, depende con qué ojos se mire.

Hay una cosa que está clara: tiene que ser el día. Mientras la resaca del título y su multitudinaria celebración mantendrá a unas en una realidad paralela, otras se despedirán de la gente más cercana y, en silencio, se marcharán pensando en cada detalle de todo lo que puede pasar. Maquinar un plan perfecto para conseguir algo, que, hasta el momento, no ha hecho nadie. Hacer historia.

Cuando se habla del Valencia CF, no hace falta mentir, siempre se hace en masculino. No hay nadie que haya conseguido un doblete que se llame María. Tampoco existe un título de liga levantado por Salomé o Ivana. Ni mucho menos que de la orquesta que celebrara algo grande, portara la batuta Marta. Cuatro nombres que podrían bailar tantas veces como se quisiera, que no existiría ningún ejemplo así. No con el blanco y el negro como protagonista.

Antes se hablaba del camino hacia la historia y quizás se podía confundir con levantar un título. Eso es una acción, se debe buscar repercusión. Algo que recuerden las pequeñas que, sentadas, sonreían cada vez que una tal Joyce corría la banda tan cerca que parecía que podían tocarla.

Hoy. Sí, hoy. Es más que un partido y ellas lo saben. La temporada no ha sido la soñada por todas. Altibajos, contratiempos, rachas igual de negativas que positivas... pero sin duda hoy todo esto se olvidará por un día. Cuando se suban las escaleras hacía el escenario cubierto de verde, solo las estrellas deben de verse. Esas estrellas, que lejos de ser fugaces, brillen para siempre.