Compromís y la futura debacle de Puig

No está la Vicepresidenta del Consell acostumbrada a perder, después de cosechar éxito tras éxito en los últimos años, llevando a su formación incluso, a liderar un gobierno de cambio en la Generalitat tras más de dos décadas de dominio del PPCV

Jose Luis Pichardo 30 de junio de 2016

30.06.16 Es obvio que ni la celebración del primer año del nuevo Consell surgido tras las elecciones del 24-M de 2015, no ha conseguido aliviar la mala digestión para los miembros del tripartito, tras los resultados electorales cosechados por PSPV por un lado, aunque los socialistas subieran algo en votos, y la debacle sin paliativos de Unidos Podemos, donde Mónica Oltra jugó su baza ganadora para desbancar al PP y se dejó por el contrario más de 250.000 votos.

No está la Vicepresidenta del Consell acostumbrada a perder, después de cosechar éxito tras éxito en los últimos años, llevando a su formación incluso, a liderar un gobierno de cambio en la Generalitat tras más de dos décadas de dominio del PPCV.

Sin embargo, su rabieta casi infantil, que ha vuelto a ratificar, diciéndole a los votantes del PP lo que deben o no deben hacer, y por tanto, saltándose el modelo democrático donde cada cual tiene derecho a votar a quién considere oportuno, pone de manifiesto el primer punto de tensión en el bipartito, aunque también tenga una lectora de espolear a la militancia de Compromis con ataques más duros al PP.

Pero esa actitud enrabietada en un giro copernicano por recuperar el terreno perdido puede salirle aún más cara al Consell compartido por la coalición de Oltra y un PSPV algo reflotado tras el 26J.

Y es que aunque la Vicepta. del Consell no quiera extrapolar los datos de las Generales en clave valenciana, como tampoco lo ha hecho el Pte. Puig ni el Ptvoz. de Podemos, Antonio Montiel, lo cierto es que la victoria del nuevo PPCV liderado por Isabel Bonig es incontestable y ha puesto de los nervios, y con razón a los miembros del Consell.

Por ello, han reaccionado las dos cabezas visibles del todavía bipartito que puede ser tri en breve tras el cónclave de Torrevieja a principios de julio, mostrando por parte de Puig, una respuesta serena, acorde e inteligente con la respuesta del pueblo valenciano, a retocar el Consell con aquello que no funciona sin gestos provocadores, fuera de tono o reaccionarios.
Pero este no ha sido el caso de Mónica Oltra, que por unos días parece querer recolocarse aquellas famosas camisetas que embravecieron al electorado de Compromís, adquiriendo la mentalidad necesaria para tumbar a tantos años de los Consell del PP.

Aunque el problema que tiene ahora la Vicepta. es que es precisamente eso, la Vicepta. de la Generalitat, y por tanto, la imagen reaccionaria, aunque necesite defender el descalabro electoral, no puede estar acorde con alguien que defiende a las instituciones valencianas, y por tanto, gobierna para todos, le hayan votado o no.

Y es en este punto, donde Puig puede empezar a tener problemas con un socio tan complejo como es Compromís, que a pesar de mantener un tono bajo, precisamente por encontrarse al frente de la Generalitat en el bipartito, ha tardado tiempo en mostrar su adn beligerante cuyo objetivo es tumbar siempre al PP sin una propuesta de gobierno.

Esa falta de claridad en una hoja de ruta que no solo tenga a las personas como epicentro, donde las políticas destinadas al crecimiento, a impulsar la economía de mercado, a apoyar a las empresas para que generen empleo son las que dan el triunfo a los populares y terminarán ahogando al Consell, a no ser que Puig le encuentre remedio.

Y es que de lo contrario, la política económica, cuyo eje en gran medida son el nuevo IVF y SGR, donde Manuel Illueca está haciendo una gran labor de gestión, pueden terminar condenados por políticas más cercanas al extremismo, donde los valencianos y españoles han dejado claro por mayoría, que simplemente no quieren seguir ese camino.