El Rey por encima de la melé

El general De Gaulle primeramente abogó por un sistema presidencialista, aunque como dice en sus memorias, "no pudo"

23 de junio de 2016

Borja F. Pilato | Narraba Charles de Gaulle en sus memorias la influencia política que tuvo para él Benjamin Constant, fue tal el influjo que De Gaulle todavía recordaba su frase favorita de Constant, "El Rey por encima de la melé", esta frase resume todo lo que quiso hacer y no hizo. Antes de que se aprobase la actual Constitución Francesa en 1958, el Presidente francés era elegido conjuntamente por la Asamblea y el Senado , algo similar al actual modelo español. De Gaulle recuerda con socarronería en sus memorias un hecho que le marcó más que ningún otro, la elección del Presidente de la República en 1954, en la cual las cámaras tuvieron que votar 13 veces para elegir finalmente a René Coty. La solución a este problema es uno de los ejes básicos sobre los cuales se elaboró la Constitución de nuestros vecinos. Se buscó un nuevo modelo de elección del Presidente, el general De Gaulle primeramente abogó por un sistema presidencialista, aunque como dice en sus memorias, "no pudo", así que tuvo que ser un mestizaje entre el ser y el deber ser. El Presidente francés pasó a ser escogido mediante sufragio universal directo a través de doble vuelta, si es que en primera vuelta nadie hubiese obtenido mayoría absoluta, seguidamente el Presidente debe contar con el apoyo de las Cámaras que han de aprobar tanto el programa del gobierno como los miembros del mismo, empalagando al Presidente de una robusta doble legitimidad.


De Gaulle no era un hombre adelantado a su tiempo, solo vivía en un continente atascado, su aportación reside la adaptación institucional a las nuevas circunstancias políticas. A día de hoy, en España, con el quebrantamiento del bipartidismo y la apertura del sistema político al nuevos partidos tiene intrínsecas muchas suposiciones.

Por una parte, este proceso puede ser una transición hacia un nuevo bipartidismo con un cambio de roles sencillo, el poder es disputado entre los dos mayoritarios, PP y Podemos, Ciudadanos va camino de la conquista del centro político, lo que le da un margen del 10-15% de apoyo electoral y el PSOE terminará como IU en sus mejores días.

Por otra parte, el sistema a cuatro puede consolidarse, y esta es para mí, la tesitura más probable. En este supuesto (era hasta aquí donde quería llegar), el nuevo presidente del gobierno contará con como mucho con un 30% de apoyo indirecto de los votantes (el apoyo es recibido a través de los diputados), así que contando con una participación del 70-75%, su apoyo real contaría con alrededor del 20% de la población. Esta carencia de legitimidad por parte del Presidente del Gobierno puede llevar a la sociedad española a caer de nuevo desafección y a condenar a más de uno a la apatía política. La raíz de este posible mal es la misma que el resto de calumnias que sufre nuestro país, la sociedad política no corresponde a la sociedad civil.

Ante una circunstancia tan pobre democráticamente hablando, va siendo hora de dar nuestro siguiente paso en pos de la libertad, sin libertad política, no hay libertad individual, así que ha llegado el momento de plantearnos una alternativa semipresidencialista que investida de doble legitimidad haga madurar la pueril democracia española, nos acostumbre a sucesos como la cohabitación ya que no son tantas las diferencias si todos aceptan el consenso socialdemócrata.


En definitiva, la democracia española está en crisis porque lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer, lo nuevo es la libertad y lo viejo la oligarquía.


Borja F. Pilato