Cada loco con su tema y Rivera en el de todos

Opinión

14 de junio de 2016

Cada loco con su tema y Rivera en el de todos
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Estos debates tan encorsetados al final se convierten en una sucesión de monólogos dónde cada candidato habla de su libro, casi sin importarle qué dicen sus rivales. Los que van delante en las encuestas salen a no perder, y los "outsiders" tienen que darlo todo para intentar mejorar sus expectativas.

Sí y no. El que más se jugaba era Pedro Sánchez, y defraudó una vez más. Sin duda este debate ha servido para confirmar el "sorpasso". Si sales a empatar al final perderás, y es lo que le ha pasado al marido de Begoña Gómez. ¡Por favor! qué afán de protagonismo tiene la señora, parecía una modelo, hasta posando. No me la quiero imaginar de "presidenta". Dio la peor imagen posible para un candidato que tiene que remontar, la indefinición. En definitiva, mal Sánchez, sin alma. Se confirma que entre Zapatero y él han conseguido cargarse al PSOE, que desde luego tiene mucho mérito. ¿Y Susana qué opina?

¡Qué mal ha envejecido Soraya en seis meses! -pensaba malvado. Pero la verdad es que el sustituto de Soraya salió a lo suyo, rodeado de post-it por todas partes. Mariano estaba disgustado porque le han obligado a ir al debate, no le gusta nada, y lo malo es que se le nota. Su objetivo era no meter la pata, no equivocarse y no dar un titular de esos que nos obsequia últimamente. Y lo consiguió. ¡Sé fuerte Rajoy! le decían sus colaboradores. Al final al PP le da igual  enviar al debate a Soraya, a Rajoy o a un plasma, dicen lo mismo casi de la misma manera. España va bien.

No puedo evitar ver a Pablo Iglesias como el profesor que está dando la primera clase a sus alumnos de primer año. Una colección de mensajes simplistas, muy básicos, para pensar lo menos posible, quizá dirigidos al núcleo (irradiador) de sus votantes. Barrio Sésamo en versión comunista. Hay que subir los impuestos a los millonarios (según él a partir de 50.000 euros brutos al año) para que paguen su fiesta, y para bajar el desempleo subirá la indemnización por despido. Les juro por Lenin que estos son algunos de sus mensajes de ayer. Y por supuesto su inmenso ego nos quiere hacer creer que, en realidad, estas elecciones son una segunda vuelta entre Rajoy y él. Pues no. En resumen, parecía el presentador de un supuesto concurso de televisión "¡¡el que piensa, pierde!!"

Y dejo para el final a Rivera. Les confieso que no me gustó nada en el debate a cuatro de hace seis meses. Sin embargo demostró que ha aprendido la lección. Ayer su lenguaje no verbal fue el mejor de todos los candidatos, llevaba el debate muy preparado y estaba tranquilo y seguro. Y no era fácil, porque tenía que buscar su espacio en un debate que se pretendió polarizar entre PP y Podemos. Atacó por igual a ambos, con hábiles zascas como el que le propinó a Iglesias, ese lobo con piel de cordero socialdemócrata, "claro, usted no pide dinero a los bancos porque se lo da Maduro". Ayer estaba cómodo y se le notaba. Para mí fue el sorprendente (por los antecedentes) vencedor de este debate a cuatro. Ahora, como decía Adolfo Suarez, hace falta que le quieran menos y le voten más.

Vicente Raga

@Vicent_Raga