Política no gracias

@veusdefesta 17 de mayo de 2016

La fiesta de las fallas se está viendo salpicada por un constante goteo de acciones más dedicadas a las bases políticas que realmente al mundo de la fiesta, posiblemente algo anquilosado y anclado en épocas de bonanza, pero que a su vez tiene las ideas claras. Unas ideas que pasan básicamente por una convivencia sana, sin reproches y en la que todos tenemos cabida. Bueno, todos los que quiere el actual gobierno más obcecado en gestos políticos que en gobernar para todos. Prueba de ello han sido los constantes rechazos a los actos relacionados con el catolicismo o las pancartas unidireccionales que han ondeado en el balcón de la casa de todos, de todos los que ellos quieren.

Y ahora con las fallas está ocurriendo lo mismo, más concretamente con la elección de los proyectos que veremos plantados en la Plaza del Ayuntamiento, en el balcón al mundo, en el escaparate para la Unesco, en la plaza más transitada en fallas...por supuesto las reacciones no se han hecho de esperar y las redes sociales han sido partícipes del descontento generalizado. Un descontento que ya se venía venir tras la elección del jurado y que se ha plasmado tras la presentación de los proyectos e ideas que no han gustado.

Y no se trata de que los artistas sean malos, que no es el caso, se trata de la mano que mece la cuna lentamente, asistiendo al rito del sueño que va adormilando lentamente al ser que parmanece postrado, aletargado y soñando quizás en nuevas metas. Una mano que ha dirigido excesivamente la partitura impuesta y que ha decidido dar un giro a la izquierda radical en la concepción de las fallas municipales. Una dedicada a Calatrava y la otra con la polémica de que Fuset intentó que Ceballos y Sanabria llegasen a la décima, pero preso de sus palabras, y preso de sus directrices claudicó y dos símbolos como Anna Ruiz y Giovanni Nardín de una concepción diferente a través del eje llamado falla serán los que planten.

Y lo peor de todo es la confrontación que ha creado en el mundo festivo, no sólo en la elección de los proyectos municipales, sino en otras festividades muy importantes para la ciudad y que los que mandan han decidido arriconarlas y despreciarlas para que pasen de puntillas lo más rápido posible. Así no se puede ni trabajar, ni disfrutar, ni sentirse orgulloso, ni mucho menos ser proclive a contar las bondades del gobierno que no nos representa. Se representa a él mismo y ya no a todos sus votantes, que se han sentido decepcionados. La guinda, lo que vamos a ver plantado en 2017 en la Plaza del Ayuntamiento: 170.000 € de torre y escenas y 25.000 € de falla infantil...el arte...ese concepto tan poco valorado y que tanto daño hace.