IV Gala de Entrega del Premi de les Arts Vicente Monfort

El pasado sábado la Falla Alameda Avenida Francia coloco su alfombra roja para realizar la IV Gala de Entrega del Premi de les Arts Vicente Monfort.
Rafael Amargo recibió el galardón de manos del Concejal de Cultura Festiva y Presidente Ejecutivo de JCF. Una noche en la que se respiraba Arte y Cultura.

Toni Cesar 13 de noviembre de 2016

El pasado sábado la Falla Alameda Avenida Francia coloco su alfombra roja para realizar la IV Gala de Entrega del Premi de les Arts Vicente Monfort.
Rafael Amargo recibió el galardón de manos del Concejal de Cultura Festiva y Presidente Ejecutivo de JCF. Una noche en la que se respiraba Arte y Cultura.

Rafael Amargo es un bailarín y coreógrafo ecléctico. Se ha inspirado en el más puro flamenco de sus maestros, pero a la vez ha asimilado otro tipo de tendencias coreográficas, como las enseñanzas en la escuela de Marta Graham durante su estancia en Nueva York. Sus coreografías rebosan una concepción tradicional y a la vez actual. A veces muy cercanas al baile contemporáneo, nunca pierden el punto de referencia de la esencia del flamenco. Tiene un incesante contacto con el mundo artístico y cultural, que le ha permitido ser apadrinado en los inicios de su carrera por artistas plásticos como Luis Gordillo o Esperanza D'Ors; ser fotografiado por Bruce Weber y Christopher Makos, o Annie Leibowitz, o coreografiar, para el Museo Chillida de Hernani, una pieza inspirada en la obra del escultor. Ello le ha permitido crear con una mentalidad muy abierta, que ha enriquecido considerablemente sus coreografías y que ha despertado interés en estos círculos, entre los que se encuentran algunos de sus más fieles (y famosos) seguidores. Aunque Rafael Amargo es un reivindicador de la compañía de baile, y del concepto teatral y escénico del flamenco (con la inevitable referencia a su admirado Antonio Gades), ello no le impide bailar de vez en cuando en los tablaos, o investigar coreográficamente en el entorno de la danza contemporánea. Debuta profesionalmente en Madrid a los dieciséis años, en la Compañía de la gran Lola Flores, bailando en los años siguientes en los mejores tablaos de Madrid y en las mejores compañías de danza. Luisillo, María Rosa, Rafael Aguilar y Antonio el Bailarín pronto se convertirían en sus maestros y referentes en el baile.