Manos Unidas denuncia que los intereses económicos priman sobre el Derecho a la Salud

Este sábado 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud. En el último año Manos Unidas ha realizado 110 proyectos sanitarios de cooperación a los que ha dedicado el 19% del total de sus recursos y que han beneficiado a casi 800 mil personas.

Redacción, JM, AI 5 de abril de 2018

Manos Unidas denuncia que los intereses económicos priman sobre el Derecho a la Salud
Foto Manos Unidas

Este sábado 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud. La salud de la población está intrínsecamente ligada a su capacidad de desarrollo, pues afecta a la capacidad laboral y productiva de las personas. Esta situación es más grave en los países más empobrecidos, donde se suele necesitar de mayor fuerza física para poder trabajar. Pero, además, Manos Unidas quiere resaltar, que en muchas ocasiones y en numerosos países, los enfermos y personas más débiles se ven estigmatizados de manera que, además de la pobreza y la enfermedad, sufren la exclusión. Son precisamente las personas más pobres y quienes viven en zonas más dispersas, las que tienen mayores dificultades para acceder a servicios sanitarios pero que es la mercantilización de las medicinas lo que más impide que se respete el Derecho a la Salud.

"El derecho a la salud es una cuestión de justicia social y de responsabilidad personal" asegura Fidele Pogda, coordinador del Departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas. "Millones de personas viven torturadas por la enfermedad y la pobreza y esta situación exige cambios decisivos. El derecho a la salud y a bienes tan básicos como los fármacos y las vacunas, está gravemente amenazado por los desequilibrios económicos del mundo". Pogda recuerda que el 97% de la mortalidad por enfermedades infecciosas tiene lugar en países en desarrollo y, sin embargo, la mayor parte de los nuevos fármacos van destinados a curar enfermedades del mundo desarrollado y cada vez se invierte menos en vacunas y en investigación para las enfermedades mortales que se dan en el mundo en desarrollo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el 40% de la población mundial no tiene cobertura sanitaria. Un porcentaje que aumenta hasta el 80% en 44 países de América, Asia, y África, y más aún en zonas rurales. En los países más pobres hay más de 400 millones de personas que no tienen acceso a los servicios básicos de salud. Así, este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide la Cobertura Sanitaria Universal y que los líderes mundiales se comprometan con medidas concretas para promover la salud de todas las personas y que cualquiera pueda tener acceso a servicios de salud esenciales y de calidad sin que dependa de su economía. También desde la ONU el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible pide "Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades".

Pese a estas demandas de la comunidad internacional, un tercio de la población mundial no tiene acceso a las medicinas. El alto coste de los medicamentos se lo impide.  Aunque la protección de la propiedad intelectual no debe impedir la de la salud pública de los más pobres y reconoce su derecho a producir e importar genéricos, estos acuerdos no se cumplen. De hecho, la enfermedad es hoy un negocio multimillonario en el que los resultados se miden en términos de beneficios. "Asistimos impasibles al hecho de que las grandes corporaciones farmacéuticas, dueñas de las patentes de los medicamentos, presionen a gobiernos y empresas de países del Sur que han fabricado sus propias medicinas a precios muy inferiores" asegura Pogda.

Con el objetivo de preservar la salud y prevenir las enfermedades en los países más pobres, en el último año, Manos Unidas ha realizado 110 proyectos sanitarios de cooperación en algunos de los países más empobrecidos de África, América y Asia y a ellos ha dedicado el 19% del total de sus recursos (6.237.922 €) para beneficiar a cerca de 800 mil personas (764.640 beneficiarios). En este sentido, la ONG ha centrado su esfuerzo en este sector en la creación, el equipamiento y la mejora de infraestructuras sanitarias, la promoción de campañas de vacunación y de medicina preventiva, la formación de promotores de salud, el refuerzo de la atención materno-infantil, la formación en alimentación y nutrición adecuadas, la sensibilización sobre prevención y control de enfermedades endémicas, la dotación de agua potable y saneamiento.